domingo, 15 de diciembre de 2013

Se cumplen 19 años del abrazo entre líderes que marcó la alianza independentista de América Latina



Caracas, 13 Dic. AVN.- La jerarquía y humanidad que pesan sobre los zapatos del líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, aguardaron hace 19 años por el encuentro con un irreverente soldado venezolano, embarcado en el compromiso histórico de enarbolar en Venezuela las banderas del bolivarianismo, el humanismo, la justicia e igualdad social y la construcción de un nuevo modelo económico soberano.
Hugo Chávez llegó el 14 de diciembre de 1994 al aeropuerto internacional José Martí de La Habana, Cuba, siendo apenas aquel Teniente Coronel que apareció en la televisión venezolana en 1992 con un “Por Ahora”, que se convirtió en promesa de revolución para el pueblo.
Invitado a La Habana por el historiador Eusebio Leal Spengler, Chávez fue a Cuba para dictar una conferencia magistral acerca del Movimiento Bolivariano Revolucionario 200. No esperaba verse con Fidel y menos recibir un escrutador y aprobatorio análisis de quien dirigiera el primer Estado socialista de América, con quien más tarde estrecharía inquebrantables lazos de hermandad en beneficio de ambos pueblos.
Sin creerse merecedor de protocolo alguno, un Chávez sorprendido de ser recibido por el Comandante Fidel quizás si imaginó que esa oportunidad de expresar sus ideas en la cuna revolucionaria de América Latina marcaría el inicio de una nueva era, de unos nuevos tiempos para Venezuela, para Cuba y para toda la región, que años más tarde se acercaría a la construcción de un mundo multipolar.
“El Alba comenzó con ese abrazo”, dijo Chávez el 15 de diciembre de 2009 en su discurso de clausura de la VIII Cumbre de la Alianza Bolivariana para los pueblos de nuestra América, donde recordó, tal y como recordaba cada año, aquel fraternal abrazo que recibió de Fidel Castro cuando apenas era un soldado que cargaba sobre sus hombros el desafío de ir en contra de los poderes y componendas de la derecha internacional que apuntaban al entierro de la dignidad del pueblo venezolano.
15 años después recordó: “Me asomo por la ventanilla del avión y veo al caballo allá parado, les confieso, me entró un frío (risas). Veo a Fidel parado en la pata de la escalerilla, yo cargaba un maletincito, y ese lo puse en el suelo para darle el abrazo”.
Aquella primera visita a Cuba, aquel primer encuentro con Fidel, auguró un siglo de esperanzas y de resurrección del sueño bolivariano, martiniano y latinoamericano. Mientras tanto, la lacaya burguesa en Venezuela hacía estragos de aquel encuentro con publicaciones fatídicas en las primeras planas de su poderío comunicacional.
Cuatro años después, el 6 de diciembre de 1998, Hugo Chávez Frías arrasó en las urnas electorales y ganó la Presidencia de la República de Venezuela.
La irreverencia de un soldado era realmente la esperanza de un pueblo que merecía ser independiente y soberano y con Chávez en la Presidencia se tumbaba en Venezuela el sistema bipartidista que amenazaba con depredar el destino de la nación, hipotecando el futuro de sus riquezas.
El 2 de febrero de 1999 recibió la banda presidencial en el Palacio Legislativo. Un año y medio después, el 30 de octubre de 2000, firmó con su compañero Fidel el convenio de solidaridad Cuba-Venezuela que hoy se mantiene vigente con un registro de atención de más de 58 mil venezolanos con enfermedades crónicas.
Sin embargo, esa solidaridad que ha caracterizado a Chávez y Fidel comenzó a materializarse desde aquel primer encuentro en La Habana, donde el intercambio ideológico, en el increíble verbo de Chávez, sustentaba las bases de una complementariedad humanista.
Convenio Cuba-Venezuela
Fue uno de los primeros documentos suscritos por ambos líderes revolucionarios, cuya meta es garantizar la mayor suma de felicidad posible para los pueblos de ambas naciones.
La educación y la salud, en primer lugar como derechos humanos y luego como primeras necesidades, han sido dos de los elementos más trascendentales de una hermandad que nació de la confianza que un líder, por más de 50 años, posó sobre un soldado revelado contra el imperialismo y sus injustas consecuencias.
Cuando Chávez asumió la Presidencia, más de 18 millones de venezolanos no tenían acceso a la salud, siendo éste uno de los grandes problemas por erradicar.
Fue y ha sido el sector social el punto de mayor atención e interés que en 14 años ha puesto la Revolución Bolivariana. No solo en su inversión interna, la cual posee un margen superior al 42% del Producto Interno Bruto (PIB) para el desarrollo de sus programas, sino en todo proyecto de acuerdo internacional.
Cuba, reconocida por su amplia experiencia científica en materia de salud, sirvió entonces para la recepción de los primeros pacientes que gozarían del convenio. Ese mismo año, el 2000, viajaron a Cuba los primeros 46 pacientes venezolanos que padecían enfermedades crónicas para ser atendidos en el Centro Internacional de Salud La Pradera en la capital cubana.
Hoy día ese centro continúa recibiendo pacientes venezolanos para la atención de patologías que difícilmente pueden ser atendidas en Venezuela. El costo de la misma es la ratificación constante de esa hermandad sellada en el abrazo entre Chávez y Fidel hace 19 años.
A partir de este convenio, también se logró liberar el analfabetismo con la Misión Robinson, un programa que fue inspirado por la fórmula cubana “Yo sí puedo”, y que permitió que los venezolanos analfabetas aprendieran a leer y a escribir.
Igualmente, entre esos programas destaca la Misión Barrio Adentro, puesta en marcha en 2003, y a través del cual se inició un proceso de inclusión de la población al sistema de salud. La primera muestra de solidaridad fue el traslado a Venezuela de la Misión Médica Cubana, para vivir y atender pacientes de las barriadas y zonas populares venezolanas.
Desde entonces, lo que la derecha venezolana calificó en 1999 como el “abrazo de la muerte” como así lo recordara el propio Comandante Chávez en 2009, se convertía en la principal alternativa de todas las clases sociales para atender y garantizar salud de calidad.
Desde su creación hasta la fecha, la Misión Barrio Adentro ha realizado más de 580 millones de consultas en Venezuela en sus 6.711 consultorios populares, 581 Centros de Diagnóstico Integral (CDI), 579 Salas de Rehabilitación Integral (SRI) y 33 Centros de Alta Tecnología (CAT).
En la actualidad unos 46 mil cubanos prestan servicios en los 23 estados de Venezuela y el Distrito Capial, con cerca de 20 programas sociales que benefician a millones de venezolanos.
Abrazo para el Alba
Diez años después, Hugo Chávez volvió a La Habana victorioso, al frente de un pueblo y una Revolución, y esta vez con la disposición de cimentar la iniciativa de una alianza para la integración no solo de los pueblos de Cuba y Venezuela sino de toda Nuestra América.
El 14 de diciembre de 2004 nació el Alba, Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, mediante la firma en La Habana de un acuerdo entre Chávez y Fidel, que hoy constituye junto a la CELAC y el Mercosur, un importante mecanismo de integración regional.
La propuesta inicial fue de Chávez en 2001 y surgió como respuesta al Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA), que impulsaba Estados Unidos y que finalmente fue rechazada por América Latina en Mar del Plata en 2005.
En 2006 se sumó a la iniciativa Bolivia; en 2007, Nicaragua; y en 2008 lo hicieron Dominica y Honduras.
Ecuador; San Vicente y las Granadinas; y Antigua y Barbuda formalizaron su adhesión en 2009, y en enero de 2010 Honduras abandonó el bloque tras el golpe de Estado que derrocó al presidente Manuel Zelaya.
Según datos del VII Consejo Económico de la Alianza, que se celebró en abril de 2012 en Quito, los países que la conforman cuentan en su conjunto con un Producto Interno Bruto (PIB) de 600.000 millones de dólares y más de 80 millones de habitantes.
Entre sus principales proyectos figuran el Tratado de Comercio de los Pueblos (TCP), que reivindica un comercio "justo", "complementario" y "solidario", propuesto por el gobierno boliviano y firmado el 29 de abril de 2006 por Bolivia, Venezuela y Cuba; el Banco del ALBA y el Sistema Único de Compensación Regional (Sucre), para sustituir al dólar en los intercambios comerciales del bloque.
Una amistad entrañable
19 años de una amistad que trascendió las responsabilidades políticas con los pueblos para llegar al afecto familiar que demostraron tanto Fidel como Chávez, quien lo reafirmó al colocar su vida en manos de los cubanos y bajo la estricta supervisión de Fidel.
Castro acompañó a Chávez en su travesía de lucha por la vida que dio durante 11 meses en La Habana. La obra compartida entre estos dos líderes revolucionarios y socialistas persiste en los pueblos como un legado vigente.
El último mensaje público de Chávez a Fidel está registrado en su cuenta de twitter el 18 de febrero de 2013: “Gracias a Fidel, a Raúl y a toda Cuba!! Gracias a Venezuela por tanto amor!!”
En su último mensaje público a Chávez, ese propio día, Fidel le escribe: “Viviremos siempre luchando por la justicia entre los seres humanos sin temor a los años, los meses, los días o las horas, conscientes, humildemente, de que nos tocó vivir en la época más crítica de la historia de nuestra humanidad.”
La amistad de estos dos hombres visionarios, humanistas y solidarios, sus batallas y sus luchas, sus ideas son un legado excepcional para nuestros pueblos y para el futuro.
Mariana Serrano AVN 13/12/2013 23:00

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