sábado, 29 de marzo de 2014

Francisco de Miranda: 234 años de una inquebrantable determinación


Foto archivo  
Caracas, 28 Mar. AVN.- Francisco de Miranda, cuyo nombre completo era Sebastián Francisco de Miranda y Rodríguez, nació en Caracas el 28 de marzo de 1750.
Fue el primogénito del canario Sebastián Miranda Ravelo y de la criolla Francisca Antonia Rodríguez de Espinoza. A Miranda le siguieron Ana Antonio, Rosa Agustina, Micaela Antonia, Miguel Francisco, Javier, Francisco Antonio, Ignacio José, Josefa María y Josefa Antonia.
Miranda nació y creció entre una población dividida por un férreo sistema de castas. En el grupo social de los blancos existían los llamados blancos peninsulares, nativos de la península Ibérica, quienes se llamaban blancos puros; los criollos o hijos de los peninsulares, nacidos en América, a quienes no se les permitía ocupar grandes cargos reservados para los peninsulares; y los de orilla o canarios, provenientes del archipiélago africano de Las Canarias.
Los primeros dos grupos eran blancos a quienes no les gustaba trabajar, pero contaban con grandes sumas de dinero producto de la explotación de los esclavos o por herencia. Mientras que los canarios, por ser tratados como gentes de segunda categoría y carecer de títulos nobiliarios, se esforzaban y a través del trabajo lograban amasar grandes sumas de dinero.
Es el caso del comerciante Don Sebastián a quien por sus servicios al Rey se le otorgó el título honorífico de Capitán de Milicias. Gracias a su padre, Francisco comenzó en 1762 sus estudios en la Universidad de Caracas y viajó, a partir de 1771, por buena parte del mundo.
También en 1171 Miranda comenzó la elaboración de su extenso archivo al que llamó Colombeia.
En noviembre de 1772 hizo su primera solicitud de ingreso al ejército de España y adquirió el título de Conde de Miranda. En esa época cambia su nombre al de Francisco, como un tributo a su entonces fallecido hermano Francisco Antonio.
De 1773 a 1780 estuvo asignado en las plazas militares de Madrid, Granada, Melilla y Cádiz, hasta que en 1780 se alistó como voluntario en la Guerra de Independencia de Estados Unidos, país al que España prestó apoyo a cambio de conseguir ampliar sus territorios en Luisiana y recuperar Florida.
A pesar de la guerra, Miranda tenía un único enemigo, que le acosó por el resto de su vida. El 11 de noviembre de 1778, recibió de parte de la Inquisición una orden de captura por delitos de tenencia de libros prohibidos y pinturas obscenas.
Sin embargo, Miranda recibió apoyo de Juan Manuel Cajigal, quien le encomendó acompañarle en el ataque a las islas Bahamas, por cuya eficiencia obtuvo el grado de Coronel y pasó a estar bajo las órdenes de Bernardo de Gálve, comandante general de las fuerzas españolas en Cuba.
No obstante, ante la inminencia de un arresto decide irse a Estados Unidos donde crea una técnica de correspondencia a través de la cual conoce a muchas personas mediante el obsequio y préstamo de libros.
Más tarde, el 10 de febrero de 1785 llega a Inglaterra, y al año siguiente, el 12 de junio de 1786, contrae matrimonio con Abigail Nabby Adams, hija del embajador John Adams, quien más tarde se convirtió en el segundo presidente de Estados Unidos.
Miranda se hacía destacar, además de por su extensa cultura, por su inquebrantable afecto por su patria y su determinación de organizar un ejército para liberarla de España. En febrero de 1787, en Kiev, vestido de Coronel español, conoce a la Zarina Catalina II (la grande), quien lo protegió y le dio el título de Coronel del Ejército Ruso.
Pese a la hospitalidad de la Zarina, el deseo de Miranda de lograr la independencia de su amada tierra es más fuerte. En 1789 viaja de nuevo a Inglaterra, donde inicia un intenso asedio a los ministros de la corona británica para convencerlos de ayudarlo en su empresa.
Para la época, la patria de Miranda no es solo Venezuela, sino Colombia, un país que se extiende desde el norte de México hasta el Cabo de Hornos (Argentina y Chile), excluyendo solo a Brasil.
El 14 de julio 1789 estalla la Revolución Francesa que derroca a la Monarquía y proclama a la República. Por tal razón, ya cansado de las diplomacias inglesas, Miranda viaja a París, en marzo de 1792, para ofrecer su espada a cambio de la ansiada ayuda a Colombia.
No obstante, no es sino hasta el 3 de agosto de 1806, con apoyo económico estadounidense y británico, que Miranda desembarca en territorio nacional, en el puerto de La Vela de Coro, a bordo del Leander, iza por primera vez la bandera tricolor y parte luego de diez días al no conseguir apoyo popular.
El 19 de abril de 1810 Venezuela inició su proceso independentista, por lo que Bolívar y Andrés Bello, en misión diplomática en Londres, persuadieron a Miranda de volver al país, y a su regreso se le confiere el grado de General del Ejército de Venezuela.
El 5 de julio de 1811, Miranda firma el Acta de Declaración de la Independencia, pero a tan solo seis días los canarios se alzan a nombre del Rey y de La Inquisición, sintiéndose el peligro real en Valencia y Caracas.
Reinaba la anarquía y el ejército español a manos de Monteverde avanzaba. Así que Miranda abandona la presidencia de Venezuela, siendo entonces cuando bajo engaño y motivado a un ambiente de conspiración, los jóvenes Simón Bolívar, Juan Paz del Castillo, José de Antepara, Tomás Montilla, Miguel Carabaño arrestan a Miranda bajo cargo de traición.
Desde el puerto de La Guaira, Miranda es llevado en junio de 1813 a Puerto Cabello, luego a la fortaleza de El Morro, en Puerto Rico y de allí a España, al calabozo de la Carraca en San Fernando.
Miranda planea escapar, pero un ataque de apoplejía frustra sus planes y muere, a los 66 años de edad, el 14 de julio de 1816.
Su nombre está grabado en el Arco del Triunfo de París. Su retrato forma parte de la Galería de los Personajes en el Palacio de Versalles. Su estatua se encuentra frente a la del general Kellerman en el Campo de Valmy, Francia.
La pintura al óleo de Miranda en La Carraca (1896), del artista venezolano Arturo Michelena, se convirtió en un ícono.
AVN 28/03/2014 09:09

Estado crea fondo de cinco millones de bolívares para fortalecer actividad teatral en Venezuela


Caracas, 28 Mar. AVN.- Con un aporte de cinco millones de bolívares, el alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez, anunció este viernes la creación de un fondo para el impulso de la actividad teatral en Venezuela, el cual llevará por nombre Rodolfo Santana, en homenaje a este dramaturgo venezolano creador de obras teatrales como Nunca entregues tu corazón a una muñeca sueca; La empresa perdona un momento de locura, entre otras.
"Son cinco millones de bolívares que les va a permitir (a las agrupaciones) financiar sus montajes. Crearemos un comité de selección que analizará todas las propuestas en materia de producción, de guión, escenografía, montaje de una obra, y entonces se le aportarán los recursos que requiere esa agrupación de teatro para la realización de la obra", informó el alcalde desde el recuperado Teatro Municipal de Caracas.
Durante su intervención, Rodríguez destacó que este fondo irá creciendo a medida que se desarrollen nuevas ediciones del Festival de Teatro de Caracas, el cual arriba este año a su tercera edición con un total de 450 funciones de teatro para niños, jóvenes y adultos, así como una amplia variedad de talleres dirigidos a la comunidad teatral y personas interesadas en este arte.
Además, participarán en la fiesta teatral un total de 152 agrupaciones de teatro, de las cuales 52 provienen del interior del país. La oferta que el festival hará este año, es de 10.000 butacas, y la inversión total para la puesta en escena del evento, asciende a 85 millones de bolívares.
En relación con este festival, el alcalde informó que hasta el mediodía de este viernes, se han vendido un total de 22.741 boletos. El precio de las entradas en las 12 taquillas habilitadas para su venta, es de 30 bolívares. Quienes adquieran las entradas vía internet, a través del sitio www.festivaldeteatrodecarcas.org.ve, deberán pagar 50 bolívares por cada entrada.
"Tenemos taquillas en el Teatro Nacional, en el Municipal, en el Teresa Carreño, en Rajatabla, la Unearte, el Teatro Principal y la página web del festival. El 10% de las entradas vendidas hasta ahora han sido adquiridas a través de la página web", explicó Rodríguez.
El Festival de Teatro de Caracas se desarrollará del 11 al 27 de abril en 27 salas, de las cuales -informó el alcalde- 26 de ellas ya cuentan con todo lo necesario para que la familia las visite y disfrute de la programación del evento.
"Este es un festival de teatro rescatado por la Revolución Bolivariana, para que todas y todos puedan acceder a esta forma del arte que tanto alimenta el espíritu -con la realización de esta tercera edición- comprobamos que cada año vamos creciendo en la propuesta cultural que hacemos en la ciudad de Caracas", indicó Rodríguez.
Nuevos espacios para el quehacer teatral
La jefa de Gobierno de Distrito Capital, Jaqueline Faria, también asistió al encuentro con los medios. Informó que entre las salas dispuestas para el festival, tres de ellas serán estrenadas por el pueblo venezolano: la Sala del Teatro Alameda, ubicada en la avenida principal de San Agustín del Sur, parroquia San Agustín; el Pequeño Teatro de la Vega, el cual se encuentra diagonal a la plaza Bolívar de La Vega y por último, el Teatro Bolívar, ubicado en la plaza Bolívar del centro de Caracas. En este último teatro, informó Faría, se hará la inauguración del festival.
"El Teatro Bolívar, antiguo Cine Rialto, antiguo Cine Princesa, está totalmente remodelado. Es un teatro nuevo. Pasa a ser el teatro con las adecuaciones más modernas de la ciudad y pasa a sumar la sala (de teatro) número 16 en manos del Gobierno Bolivariano" informó.
En esta sala, se presentará la primera función del festival: El coronel no tiene quien le escriba, obra escrita por Gabriel García Márquez y adaptada al teatro por el grupo Rajatabla, los mismos que hace 25 años presentaron esta obra en la ciudad.
Premiación al talento venezolano
La tercera edición del festival traerá una novedad: premiará a las agrupaciones teatrales que participen en el evento, en las categorías: mejor actríz, mejor actor, mejor puesta en escena, mejor dirección, mejor guión de autor venezolano, mejor escenografía, mejor vestuario, maquillaje, mejor obra para niños, niñas y adolescentes, mejor obra de teatro de muñecos y el premio del público que se hará a través de la página oficial del festival.
"Estos premios serán entregados al cierre del festival, el próximo 29 de abril, y se elegirá también un jurado que irá analizando todas las obras que se presenten en el Festival de Teatro de Caracas", dijo.
También, en el festival, se rendirá un homenaje al grupo teatral Rajatabla, ícono del teatro en Venezuela desde hace 41 años.
AVN 28/03/2014 13:14

Gobierno venezolano impulsa el patrimonio cultural para fortalecer la identidad nacional

por Arianne Cuarez.


Foto archivo  
Caracas, 28 Mar. AVN.- El 28 de marzo de 2004, el comandante Hugo Chávez reconoció el liderazgo y el esfuerzo del general Francisco de Miranda, aquel hombre que lleno de ideales y sed de libertad, fue precursor incansable de la independencia, un luchador por la dignificación del pueblo venezolano, de su identidad, de la libertad.
Fue así como, en esa fecha, el comandante decretó que cada 28 de marzo se celebraría en el país el Día Nacional del Patrimonio Cultural. La fecha coincide, además, con la conmemoración del natalicio de Miranda, quien vio la luz por primera vez un 28 de marzo de 1750.
En la actualidad, el Estado venezolano, en cumplimiento con los ideales del comandante Hugo Chávez, quien durante el tiempo en que permaneció al frente de la presidencia del país fue un promotor de la historia y la identidad venezolana, de las tradiciones y de la cultura, ha impulsado la visibilización de las tradiciones culturales de nuestra tierra, por ser estas un elemento que conecta a los venezolanos con su pasado, con sus raíces, y fortalece en ellos el sentido de pertenencia.
El pasado 15 de marzo, durante un acto musical en el Cuartel de la Montaña, ubicado en la parroquia 23 de Enero, el vicepresidente de la República, Jorge Arreaza, anunció que este 2014 será el año del joropo y oficializó el ingreso de este género musical de origen tradicional, a la lista de patrimonio cultural de la nación, en la categoría Bien de interés cultural.
"El joropo tradicional venezolano, en su diversidad, se ha constituido como una construcción colectiva que ha permanecido en el imaginario de nuestro pueblo, en la cual se ha fusionado elementos culturales de nuestros antepasados indígenas, africanos y europeos: sus expresiones musicales, dancísticas, poéticas, la faena del campo, la tradición oral (...) El joropo tradicional venezolano, en su diversidad, es una genuina expresión cultural del pueblo que ha consolidado los particulares procesos históricos en las distintas regiones del país", señala el manifiesto que ese día fue leído para los asistentes al acto, el cual contó con la participación de bailarines venezolanos quienes demostraron, con alpargatas, vestidos floreados y traje "liqui liqui", cómo se baila el joropo.
De este género surgen diferentes variantes, algunas de ellas: el joropo oriental, central, llanero, andino y guayanés, formadas de acuerdo a las prácticas de cada región del país.
Para el exponente del joropo central, Antonio Armas, quien desde los 12 años y en compañía de su padre Silvino Armas, ya interpretaba y bailaba este género tradicional venezolano, cada vez que se escucha un joropo en cualquier lugar de Venezuela, se esparce en el ambiente una magia que envuelve a grandes y pequeños, con cada golpe, con cada pasaje, con las notas del Pajarillo.
"Todo lo que rodea al joropo central es baile, es fiesta. No se trata sólo de un cantante que está en la tarima y que canta una canción, se trata de la gente, de los bailadores, ellos también son parte de la música. Cuando uno va a una fiesta de joropo central en los Valles del Tuy, en Aragua o en Barlovento, te contagias apenas llegas, sientes ganas de bailar, la gente llega con ganas de bailar", contó el joropero en una ocasión, en conversación con la Agencia Venezolana de Noticias.
Esta opinión es compartida por el intérprete de joropo llanero Vidal Colmenares, quien además, aseguró que los joroperos son exponentes de la belleza del llano, de la cría de los animales, de los campos, de la hermosura venezolana.
"El joropo tiene la bravura de la sabana, ese Cantaclaro, ese Florentino y el Diablo, ese Silbón. Ahí se afinca la bravura del joropo y así somos los llaneros, llenos de amor, llenos de bondad", expresó el intérprete, en conversación con AVN.
Celebración del Día Nacional del Patrimonio Cultural
Para celebrar el Día Nacional del Patrimonio Cultural, el Estado venezolano, a través del Ministerio de la Cultura, desarrollará más de 95 actividades en todo el país, que van desde conversatorios, cine foros, exposiciones, entre otros, anunció el pasado jueves el ministro del Poder Popular para la Cultura, Fidel Barbarito.
En Caracas, el maestro de la pintura, Régulo Pérez, visitará el Museo de la Estampa y el Diseño, Carlos Cruz Diez, para conversar con niños y niñas sobre el origen de la bandera. La actividad será a las 10:00 de la mañana.
También en la ciudad capital, se hará un conversatorio sobre el joropo, con el objeto de acercar la historia de este género a los caraqueños. La actividad será en la sede del Instituto de Patrimonio Cultural, ubicado en Caño Amarillo, a las 2:00 de la tarde.
Luego, en la plaza Bolívar del centro de Caracas, se exhibirá la película Miranda Regresa (2007), obra del cineasta venezolano Luis Alberto Lamata, quien junto al protagonista de la cinta, Jorge Reyes, y el historiador venezolano Pedro Calzadilla, ofrecerá unas palabras sobre el legado de Miranda y su importancia en la historia del país.
Arianne Cuárez AVN 28/03/2014 09:56

Venezuela en el segundo lugar de los I Juegos Parasuparamericanos Chile 2014


Foto archivo  Prensa juegos Parasuramericanos
Caracas, 28 Mar. AVN.- Con un total de 21 doradas, 11 de plata y 7 de bronce para un total de 39 preseas, Venezuela se ubica hasta la jornada de este viernes en el segundo lugar del medallero general de los I Juegos Parasuramericanos, que se realizarán hasta este domingo en Santiago de Chile 2014.
El primer lugar del medallero lo ocupa Brasil con 28 metales dorados (7 menos que Venezuela), 15 de playa y 15 de bronce para sumar 58 en total.
En la jornada de este viernes, el conjunto patrio sumó 15 medallas aúreas, 7 plateadas y 4 broncíneas.
Hasta ahora, el equipo nacional de atletismo ha cosechado la mayor cantidad de preseas de oro en la cita deportiva: 14 en total, seguida por la natación (4), potencia (2) y tenis de mesa (1).
La primera presea amarilla lograda este viernes por el atletismo criollo la consiguió Juan Valladares en los 800 Metros planos T54.
"Estoy contento porque la carrera fue muy linda la carrera. Y aunque no bajé mi marca personal, me alegra entregar una medalla a mi país. Además, esto me sirve como entrenamiento para el Maratón de París que se realiza el 6 de abril", expresó a través de un boletín de prensa difundido por el portal de los juegos.
La segunda dorada la alcanzó Omar Manterola, quien brilló en los 200 Metros Planos T37-T38. En la especial de 400 Metros Planos T11, el primer lugar lo obtuvo el venezolano Carlos Paredes, mientra que Róger Rodríguez salió victorioso de la final de los 1.500 Metros Planos T12.
Yescarli Medina hizo sonar el Himno Nacional al ganar la final de los 200 Metros Planos T37. Luego, celebró el 1-2-3 de sus compañeras de equipo Marleni Blanco, Omaira Guerra y Yolanda Rengifo en los 1.500 Metros Planos T20, oro, plata y bronce, respectivamente.
En los 800 Metros T54 Femenino Greci Pineda alcanzó otro oro para Venezuela.
En la natación el tricolor criollo, durante la jornada de este viernes, se alzó 4 veces. Belkys Mota se subió a lo más alto del podio en los 100 metros libres S12 con un tiempo de 1:08.11, refirió una nota de prensa del Ministerio del Deporte.
"Fue una competencia bastante dura por la lesión (de hombro), pero logré mi objetivo que era ganar la medalla y cumplir con el país. Todavía me queda una prueba (100 pecho) y la expectativa será dar lo mejor de mí, no será fácil porque la chica de Argentina tiene el record de América, pero igual lucharé", comentó Mota.
Por su parte, Génesis Leal conquistó una amarilla en los 100 metros libres S9 con un tiempo de 1:12.27. Viviana Moraes hizo lo propio en los 200 metros S14 al detener el cronómetro en 2:40.14.
Alberto Vera logró primer lugar en los 200 metros S14 con tiempo de 2:14.51, y el segundo lo alcanzó el criollo Rubén Berjel con un tiempo de 2:16.01. Otra de plata conquistó Gabriel Campero en los 100 metros libre S4.
La delegación criolla quedó en segundo lugar en el relevo 4 x 100 metros libres compuesto por los atletas José Lucena (S9), Juan Carlos Lara (S6), Sergio Liberati (S10) y Antonio Henríquez (S5).
En tenis de mesa, Edson Gómez alcanzó la medalla oro en la categoría 4 individual masculino al doblegar 3-0 al colombiano Esteban Guzmán 3-2, a quien también enfrentó en los Parapanamericanos de Guadalajara 2011.
En tanto, la venezolana Ana Carrillo cayó ante la brasilera Joyce de Oliveira y se quedó con la medalla de plata.

AVN 28/03/2014 23:18

¿Eres o no eres?


Por Fidel Castro Ruz.


La Habana, 28 Mar. AVN.- "...Padre, le dije, ¿eres o no eres o quién eres? Y mirando el Cuartel de la Montaña, dijo: 'Despierto cada cien años cuando despierta el pueblo'."
Esa fue la respuesta del Libertador de América a la atrevida pregunta de Pablo Neruda tras el estallido de la Guerra Civil Española, cuando los propios obreros españoles lograron impedir que los fascistas se apoderaran del Cuartel de la Montaña de Madrid.
Esos recuerdos acudían a mi mente ante los hechos que estaban ocurriendo en la hermana República Bolivariana de Venezuela. En nuestra patria solitaria, la Revolución había estallado hacía muchos años, y estábamos enfrascados en una contienda desigual y casi inconcebible contra el imperio más poderoso que había conocido la humanidad.
De repente suena el teléfono del cuarto, solo para situaciones de urgencia; la llamada procedía de la oficina de Hilda Castro, la viuda de Tamargo, el primer taquígrafo que conocí en mi vida tras el triunfo de la Revolución en enero de 1959. Habían transcurrido ya 43 años.
En esa parte de los documentos revisados comienza la transcripción de Hilda, que publico de manera íntegra:
CONVERSACIÓN TELEFÓNICA SOSTENIDA POR EL COMANDANTE EN JEFE FIDEL CASTRO RUZ CON EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA, HUGO CHÁVEZ FRÍAS. 14/04/2002 – 07:01 h
PDTE. CHÁVEZ.-...Heroína María, Fidel. (al parecer yo lo había llamado a él héroe un segundo antes)
CMDTE. EN JEFE.- ¡Ah, esa es la campeona, caramba! ¡Qué historia! ¡Qué historia!
PDTE. CHÁVEZ.- (Se ríe) ¡Esto no tiene nombre, Fidel!
CMDTE. EN JEFE.- Yo ahora estaba meditando, no me podía dormir. Me iba a dormir y no me podía dormir, cuando me suena un timbrecito ahí, y ya... ¡Qué cosa!
PDTE. CHÁVEZ.- ¡Qué día, Fidel! Estoy que... ¡es una cosa increíble, increíble! Yo todavía estoy procesando cosas. Y los muchachos... Porque yo estaba aislado; me llevaron, cuando salí de aquí, esa madrugada, como dos horas después que hablamos. Pues, entonces, por fin, como lo hablamos, yo dije: "No, yo no voy a renunciar. Voy preso, pues." Entonces, me voy, voluntariamente. Hablé con los muchachos, que son —como tú sabes— unos guerreros, y les dije: "No se pongan a cometer locuras. Bueno, vamos a prisión y esto no ha terminado." Porque no tenía yo ya cartas que jugar. Otras unidades leales, pero estaban lejos, ¿ve? Las que estaban sólidas, sobre todo la Brigada de Pa­racaidistas en Maracay. Baduel me llamó.
CMDTE. EN JEFE.- No, y no podían moverla, Hugo, porque se arma una batalla, ni siquiera una guerra civil.
PDTE. CHÁVEZ.- Sí, sí, exactamente. Yo le dije...
CMDTE. EN JEFE.- Yo he oído decir que ya querían venir y tú les dijiste que no.
PDTE. CHÁVEZ.- No, yo le dije: "Mantén tu posición." Y me llamaron unos muchachos de Maracaibo, allá en Occidente, de Tanques, y me dijo Alcalá: "Aquí está mi batallón de tanques listo en columnas, y todos mis oficiales y tropas. ¡Patria o Muerte! Me voy a tomar Maracaibo." Le dije: "No. Mantén tu posición. Me basta que mantengas la posición moral, de combate, pero mantén tu posición física también. Eso sí, artillado y listo, por si acaso te ataca la fuerza aérea, o alguna cosa."
Y eso se fue multiplicando a nivel de los Comandantes de los Batallones de Tanques, de Infantería, un Batallón de Selva por allá en la selva. Empezaron a decir que no reconocían al supuesto gobierno este nuevo, ilegítimo. Y Baduel se convirtió en el eje, y otros generales leales se fueron para allá. Muchos de los muchachos míos que se quedaron sueltos por ahí, se concentraron en Maracay.
Yo estaba haciendo un plan después que hablé contigo. La única alternativa que me quedaba era irme a Maracay. Pero tú sabes que esas son como casi dos horas por tierra. Y entonces, bueno, no teníamos la seguridad de que pudiéramos llegar allá.
CMDTE. EN JEFE.- Era imposible, era imposible.
PDTE. CHÁVEZ.- No, no. Nos hubieran parado en la carretera, y a lo mejor se arma una batalla ahí, ¡quién sabe qué hubiera pasado! Así que, por eso, decidí entregarme.
Me llevaron a cinco sitios. Me movieron de un lado para otro. Me presionaron para que firmara la renuncia. Yo dije: "No, yo no renuncio. Yo soy preso. Soy preso, y listo. Y enjuícienme."
Me llevaron a medianoche por allá, a un apostadero naval, y resulta que a las dos horas ya tenía ganados a casi todos los sargentos, porque son comandos de estos, paracaidistas y todo, ¿no?
CMDTE. EN JEFE.- Eso fue aquel día, eso fue el viernes.
PDTE. CHÁVEZ.- ¿Eh?
CMDTE. EN JEFE.- ¿El viernes?
PDTE. CHÁVEZ.- No, eso fue antier, el jueves por la noche.
CMDTE. EN JEFE.- El jueves. ¡Ah, eso fue...!
Pero tú estabas en Palacio.
PDTE. CHÁVEZ.- No, eso fue el viernes, perdón.
CMDTE. EN JEFE.- Sí, a las 03:50 fue que tú saliste, del viernes, antes del amanecer.
PDTE. CHÁVEZ.- Correcto.
Entonces, ahí me movieron por tres lugares ese mismo día. Y por fin decidieron —como ya la gente se estaba agolpando... Yo estaba por allá en el Regimiento de Policía Militar, preso, y la celda donde yo estaba queda como a un kilómetro de la salida del Fuerte Tiuna, y ya se oían los gritos de la gente. Porque la gente sabía que yo estaba ahí, ¿no? Yo llamé de allí, hablé con María, hablé con María Isabel y con la familia: "Díganles que estoy aquí en Fuerte Tiuna." Y la gente empezó a irse para allá, a aglomerarse. Pero miles de personas, a gritar consignas, sin miedo...
CMDTE. EN JEFE.- ¿A qué hora del viernes?
PDTE. CHÁVEZ.- Eso fue ya en la tarde del viernes.
CMDTE. EN JEFE.- Claro. ¿Y cómo pudiste hablar con María y con el Ministro de Educación y de Trabajo?
PDTE. CHÁVEZ.- Los militares... Un militar me prestó un teléfono celular.
CMDTE. EN JEFE.- ¿En dónde? ¿En ese momento? ¿Allí en el Fuerte Tiuna?
PDTE. CHÁVEZ.- En el Fuerte Tiuna me prestaron un teléfono y empecé a hacer algunas llamadas: a mis hijos, a María Isabel... Y les pedí que hablaran con el mundo; que yo no había renunciado. Ahí fue cuando María te llama...
CMDTE. EN JEFE.- A las 10 y dos minutos me llama María. El viernes.
PDTE. CHÁVEZ.- En la noche.
CMDTE. EN JEFE.- No, por la mañana.
PDTE. CHÁVEZ.- iAh!
CMDTE. EN JEFE.- A las 10 y dos minutos me llama. Y es cuando yo le propongo que si ella estaba dispuesta a hablar ella misma. Dice: "Sí, ¡qué no haría yo por mi padre!"
Entonces le preparé inmediatamente para que hablara con Randy el periodista, y a las 12:40 lo disparamos al aire. Cuando lo disparamos al aire, se lo entregamos a las agencias y también a la CNN. Entonces la CNN empezó a darlo y cada media hora sacaba la noticia.
PDTE. CHÁVEZ.- ¿Y cuánto tiempo habló María?
CMDTE. EN JEFE.- Bueno, puede ser que ella habló... Fueron seis minutos. Hizo una historia muy bien, en seis minutos.
PDTE. CHÁVEZ.- iAh, no, pero esa es la heroína!
CMDTE. EN JEFE.- No, no, pero sí. Pero fue fenomenal, porque esta gente...
PDTE. CHÁVEZ.- No, eso fue muy, muy importante.
CMDTE. EN JEFE.- Entonces ya Felipe fue como a las 4 de la tarde, en que estaba asediada la Embajada nuestra. Pero allí ha sido... La querían asaltar. Hubo un momento... Bueno, la orden tenía que ser, primero, disparos... Tenían que defenderse, porque los mataban a todos, y había 5 mujeres y un niño, y 17 compañeros allí. Fue muy tensa...
PDTE. CHÁVEZ.- Dicen que les quitaron hasta la luz y el agua.
CMDTE. EN JEFE.- Fue muy tensa. Les quitaron la luz, les quitaron el agua, no se podían mover, y hasta, bueno, estuvieron a punto de asaltarla. Ese fue el momento más crítico. Habría perturbado eso terriblemente. Porque de abrir una balacera...
PDTE. CHÁVEZ.- Germán estaba ahí, ¿no?
CMDTE. EN JEFE.- Germán se portó... ¡Y toda la gente se portó... pero como unos héroes de verdad! Allí. Porque estaban cercados. Una multitud. Romaní y toda la gusanera aquella. ¡Si tú ves qué discurso pronunciaba! Porque a aquellos los transmitían. Las cadenas esas transmitían todo.
PDTE. CHÁVEZ.- Claro, lo transmi-tían todo.
CMDTE. EN JEFE.- Y se pasaron todo el día calumniando y calumniando, y hablando de la renuncia, la renuncia y la renuncia.
Entonces, ellos edificaron todo su andamiaje sobre la base de la renuncia. Ahí fue donde se embarcaron p'al diablo.
PDTE. CHÁVEZ.- (Se ríe) Sí, porque empezaron a difundir un texto que yo no quise firmar, cuando me reuní allá en el Fuerte Tiuna con los generales traidores estos, que estaban comprados por la oligarquía de acá y otros sectores más.
Entonces, bueno, me llevaron. Cuando empieza la gente a aglomerarse en Fuerte Tiuna, ya en la tarde...
CMDTE. EN JEFE.- ¿A qué hora hubo unos disparos allí? Porque hubo unos disparos. Ya anocheciendo, o de noche ya.
PDTE. CHÁVEZ.- Sí. Hubo unos disparos. Parece que fue al aire.
CMDTE. EN JEFE.- Sí, porque la gente estaba acumulándose y estaba bajando de las lomas.
PDTE. CHÁVEZ.- Anjá.
CMDTE. EN JEFE.- Sí.
PDTE. CHÁVEZ.- Entonces, ahí me llevan, en helicóptero, ya de noche, ha­cia un apostadero naval que queda co­mo a hora y media de Caracas en helicóptero.
Yo no sabía para dónde me llevaban. Entonces, bueno, me monté en el helicóptero, y me llevan a un apostadero naval, donde estaba un grupo de comandos de la Marina.
CMDTE. EN JEFE.- Sí, Riuma...
PDTE. CHÁVEZ.- ¿Eh?
CMDTE. EN JEFE.- Tiene un nombre... Yo lo vi ayer por la mañana, porque un amigo, una gente de ustedes se lo dice a la AFP. Me refiero al viernes, ¿no? No, al sábado por la mañana. Se lo dice a la AFP, que a ti te han llevado para un lugar, y da el nombre allí; dice: a 100 km de Caracas, en dirección a Miranda más o menos. Y da el nombre del lugar donde estás.
PDTE. CHÁVEZ.- Turiamo.
CMDTE. EN JEFE.- Turiamo, exactamente. De eso yo me entero cuando termino un acto por la mañana, en que metimos duro, ¿no? Entonces, ya yo iba saliendo del acto, y me informan que ha salido un cable que indica el lugar donde tú estás. Allá.
Entonces, llamé allá. Tus padres habían oído a María. Por la noche, por la CNN, vieron todo. Entonces, tu mamá manda un recado. Nos llama, quiere hablar conmigo, porque quiere hacer una declaración ella también.
Entonces, yo la llamé primero a la Gobernación, pero me dejaron tres teléfonos y estaban en la residencia, allí donde estuvimos comiendo el pescado aquel.
PDTE. CHÁVEZ.- Sí. (Se ríe)
CMDTE. EN JEFE.- Entonces, estaba ella con muy buen ánimo. Pero allí me doy cuenta —porque hablé también con tu padre, y le pregunté cómo estaban las cosas. La relación con la jefatura militar estaba muy bien; se había reunido. Y entonces allí, el de Sabaneta también, muy activo. Ya ellos habían hecho contacto allá también con la gente de los paracaidistas, y tenían el control allí de la situación, y se organizó muy bien.
Entonces, ya empiezan las primeras noticias.
Yo, cuando terminé de hablar con ellos ya, llamé a María —era alrededor de las 10, 10 y tanto—, a ver qué noticias tenía, y yo le doy la información de que te habían llevado para esa base.
PDTE. CHÁVEZ.- Correcto. Ahí estuve esa noche. Ahí, bueno, descansé un rato; hablé con los muchachos, los comandos... Porque ellos son muchachos de comandos paracaidistas, aunque son de la Marina, y entonces resulta que me los voy ganando, me los voy ganando, van cogiendo confianza. Y en la mañana resulta que uno me propone salir de ahí, es decir, tomar la base esa y rescatarme, y salir de ahí hacia Maracay por tierra —porque el helicóptero no lo teníamos cerca, estaba en el apostadero, donde sí ellos lo tenían bajo control. Entonces, a mí me pusieron en una bahía con una unidad de comandos de unos 100 hombres; pero ellos me dijeron —un grupo de oficiales y sargentos—, me dijeron: "Mire, mi Comandante, estamos dispuestos a irnos de aquí con usted. Detenemos aquí a algunos oficiales que no están con nosotros, y nos vamos a Maracay, porque está mi general Baduel haciéndose fuerte allá, la gente en la calle, en Caracas la gente está en la calle. Así que, vámonos de aquí."
Bueno, estaban haciendo el plan ya, y al rato llegan...
CMDTE. EN JEFE.- ¿Y por dónde hubieran llegado a Maracay ustedes?
PDTE. CHÁVEZ.- Por carretera, porque esa zona queda cerca de Maracay, queda como a dos horas de Maracay por tierra.
CMDTE. EN JEFE.- Pero, ¿Maracay está al este o al oeste de Caracas?
PDTE. CHÁVEZ.- Maracay está al suroeste de Caracas, y forma —con el lugar donde yo estaba— como un triángulo casi que equilátero entre...
CMDTE. EN JEFE.- Sí. Pero entonces la base esa, ¿está en la zona de Miranda, o al oeste de Maiquetía?
PDTE. CHÁVEZ.- No, al oeste de Maiquetía, en el estado de Carabobo, yendo hacia...
CMDTE. EN JEFE.- ¿La base esa?
PDTE. CHÁVEZ.- Turiamo, sí.
CMDTE. EN JEFE.- Claro, ahora entiendo, ahora entiendo.
PDTE. CHÁVEZ.- Y es del estado de Aragua, Turiamo está en Aragua, cuya capital es Maracay. Ellos cometieron un error allí, porque me llevaron al estado de Aragua.
CMDTE. EN JEFE.- Te llevaron cerca de donde estaban los paracaidistas.
PDTE. CHÁVEZ.- ¡Cerca! No se dieron cuenta de eso. Entonces yo ahí me sentía más sólido, y los muchachos listos.
Ahora, ¿qué pasa? En Maracay no sólo fue Baduel. Otro general que estaba conmigo aquí en el Palacio, García Mon­to­ya, resulta que él fue el que también me recomendó entregarme. Me dice: "No, usted tiene que preservar la vida. No­sotros nos encargamos aquí de la resistencia. Así que entréguese, pida garantías, y bueno, nosotros pendientes de exigir que le respeten la vida".
Por una parte me estaban sacando a mí preso, y por la otra él se fue a Maracay, porque él es muy amigo de Baduel, y allá él, que es General de División, organiza el Comando de la Resistencia y la Dignidad. Y empieza ese comando, y los muchachitos míos de aquí, los jovencitos que tú conoces, se fueron para allá también, para Maracay, que queda como a hora y media de Caracas. Se fueron, se les escaparon a los jefes aquí, a los que asumieron.
Aquí tenían un plan ya. Unos se quedaron en el sótano escondidos.
CMDTE. EN JEFE.- Creo que Martínez estaba por allí también, ¿no?
PDTE. CHÁVEZ.- Sí, Martínez estaba. Todos estaban allí. Martínez...
CMDTE. EN JEFE.- Yo hablé con el general ese que tú dices.
PDTE. CHÁVEZ.- ¿García Montoya?
CMDTE. EN JEFE.- Sí, yo hablé primero con Baduel —porque todo eso me comunicó María. Me comunicó primero con el que estaba de Jefe de Comando, el que estaba de Comandante de la Fuerza Armada, Lucas.
PDTE. CHÁVEZ.- ¡Ah, Lucas, Lucas! ¿Hablaste con él?
CMDTE. EN JEFE.- Sí. Ella me comunica con él.
Era el período en que tú estabas en Orchila, ya a esa hora.
Eso fue por la tarde, a primera hora de la tarde más o menos. Yo le comuniqué.
Entonces, después María me dice que Baduel quiere hablar también, y me dio los teléfonos. Era muy difícil se cortó dos veces la comunicación— con Lucas, y entonces, a través de María, pude... Ella me dijo que Baduel quería hablar conmigo. Entonces, hablé con Baduel un rato, y estábamos en la enorme preocupación de dónde tú estabas y de presionarlos no fuera a ser que en la desesperación hicieran cualquier cosa, ¿tú entiendes?
Entonces, él me pone con ese general, este que estaba allí.
PDTE. CHÁVEZ.- García Montoya.
CMDTE. EN JEFE.- Montoya. Y entonces él pide también que ellos querían hacer una declaración pública.
Entonces, hablando conmigo ahí, yo le puse para grabarle la conversación, y le dije que la hiciera: ¡pam! Y entonces hizo un discurso dirigido a la opinión pública mundial y todo.
Inmediatamente la pasamos a la televisión y se la entregamos también a todas las estaciones aquí, un discurso que él hizo.
¡Figúrate!, tú no sabías lo que estaba pasando por acá, ¿no?
PDTE. CHÁVEZ.- No, yo no sabía nada de eso.
Claro, yo intuía la reacción popular y militar, pero me preocupaba, porque eso pudiera haber generado hasta una guerra civil. Pero resulta que...
CMDTE. EN JEFE.- No, Baduel y el otro tenían una posición muy clara —yo se la elogié—; estaban indecisos de si salir o no. Y entonces, yo decía: no, no conviene que haya combate. Les di mi opinión, pero ya ellos tenían pensado precisamente eso.
Entonces, sí yo hablé...
PDTE. CHÁVEZ.- Creo que dieron un ultimátum a esta gente de aquí de Caracas para que yo apareciera, si no, iban a venir sobre Caracas los paracaidistas.
CMDTE. EN JEFE.- Sí, pero el problema es que lo que hizo el general y lo que hizo Baduel —los dos— fue la táctica de no moverse, y apelaron a todas las unidades. Entonces, hablaron en ese mensaje que hicieron, que nosotros transmitimos a todas partes.
PDTE. CHÁVEZ.- Sí, eso se convirtió... Ellos convirtieron el Comando de los Paracaidistas en el Comando de la Resistencia. Entonces, fueron llamando a las unidades, a generales, a comandantes, y me dicen que tenían un cuadro en la pared. Y entonces, uno de los muchachos, de los míos acá, de los tenientes, tomando notas, y el general llamando y llamando: "Miren, ustedes con quién están, defínanse." Entonces: "No, que estamos indecisos." Entonces empezaban a hablarles, a decirles, y se fueron ganando poco a poco a toda la oficialidad otra vez, explicándoles que yo no había renunciado, que eso era una gran mentira, que esa era una traición, que estaban entregándole el país otra vez a FEDECÁMARAS, a los empresarios, a los Adecos, a los Copeianos —por­­que esos hicieron una fiesta aquí ayer.
CMDTE. EN JEFE.- Sí.
PDTE. CHÁVEZ.- Vinieron aquí al Palacio e hicieron unas fiestas.
CMDTE. EN JEFE.- Sí, sí, si los pescaron ahí. (Riéndose) Los pescaron ahí adentro a los ministros.
PDTE. CHÁVEZ.- Aquí tienen a unos presos, pero al fulano presidente este, y a todo el...
El negro Churio... ¿Te acuerdas de Churio?
CMDTE. EN JEFE.- Sí.
PDTE. CHÁVEZ.- Churio, el Mayor, ese muchacho es el jefe de los comandos míos. Ellos estaban en el sótano, y entonces... ¡Menos mal que no lo hicieron! Porque ellos, cuando estaban juramentando al supuesto presidente este, querían tomarlos de rehenes, hacer una toma de rehenes allí en el salón grande.
CMDTE. EN JEFE.- (Se ríe)
PDTE. CHÁVEZ.- Es que aquí es para escribir un libro, Fidel.
CMDTE. EN JEFE.- No, no, se puede hacer un libro.
PDTE. CHÁVEZ.- Un libro para la historia, mira, porque... Tú que tienes muchos más años que yo en esto; yo no recuerdo un ejemplo parecido...
CMDTE. EN JEFE.- No, no hay nada parecido, no hay nada, nada, nada parecido.
PDTE. CHÁVEZ.- Yo no quería creerlo.
Mira, Fidel, yo anoche estaba allá, estaba por allá con los muchachos de la bahía de Turiamo —porque allá hace mucho calor—, y entonces les dije: "Bueno, déjenme salir un rato para allá, yo no me voy a escaparme de aquí." Y me puse a hablar con ellos.
¡Ah!, esa es otra cosa que me sirvió mucho, Fidel: hablar con los soldados, oírles sus quejas, los sargentos. Entonces, se quejan mucho de los jefes que han tenido en estos años con mi gobierno; que los han olvidado, ¡coño!, que ellos tienen problemas económicos, tienen allá las instalaciones muy viejas, les faltan recursos para el entrenamiento, para el mantenimiento de las armas. Entonces, me empezaban a contar todas esas cosas, ¿no? Y eso es una lección. Yo no puedo olvidarme de esos muchachos y contar sólo con los altos mandos y lo que a uno le dicen. Hay que meterse hasta abajo, y oírlos a ellos, sus problemas. Fue una noche muy bonita, que yo incluso les dije: "Miren, si a mí llegan a condenarme y a degradarme, les voy a pedir a los que me condenen y me degraden que me pongan de soldado raso a servir aquí en esta unidad; me quedo con ustedes aquí de soldado raso —porque yo lo estaba disfrutando mucho—, yo lo que soy es un soldado en verdad como tú" —un tipo que anda por ahí.
Vienen estos muchachos, y entonces ellos me hicieron un café allá, y me dejaron solo; se fueron allá y se pusieron un poco más lejos. Me quedé yo pensativo ahí, y me puse a mirar al cielo, y entonces yo digo: "No, yo estoy seguro de que esa siembra de tantos años en el pueblo, esas organizaciones populares que hemos estado empujando, organizando, impulsando —los Círculos Bolivarianos; los partidos, el MBR, el PPT, el MAS, el PCV, toda esa gente—, esa gente no se puede quedar quieta, porque si esa gen­te no hace nada, ¡coño!, es que no merecen esta vaina, no merecen una revolución todavía.
CMDTE. EN JEFE.- Sí, pero estaban engañados, confundidos p'al diablo, des­concertados con la campaña que hicieron.
PDTE. CHÁVEZ.- Sí, sí. Claro. Y además, a mí me cortaron la señal del canal del Estado, y unos traidores militares entonces tomaron el canal mío allá en la estación, y yo no tenía cómo comunicarme con el pueblo.
CMDTE. EN JEFE.- No, te dejaron incomunicado.
PDTE. CHÁVEZ.- Eso me indica que yo debo instalar en el Palacio un equipo de transmisión de una planta aquí mismo, aquí mismo en el Palacio. Son cosas de las que ahora yo estoy sacando conclusiones, voy a...
Claro, estoy aquí todavía —como te dije— estupefacto, que todavía estoy evaluando esta cosa, este huracán y este contrahuracán así. Fue todo tan rápido, que yo no creía creer. Todavía estoy aquí...
CMDTE. EN JEFE.- Es que ya, ayer viernes, desde por la mañana, era un río de gente para allá, hacia Palacio. Y rodearon el Fuerte Tiuna también. Había más de 100 mil gente.
PDTE. CHÁVEZ.- Todo, todo eso. Hicieron cadenas humanas y trancaron las carreteras en casi todo el país. Trancaron las carreteras. Pero sin violencia. Esta noche fue que se desataron unos saqueos aquí en Caracas, pero ya...
CMDTE. EN JEFE.- ¿Fue mucho o no? Porque todo el mundo estaba hablando... Quiero decir, la misma gente tuya, por la televisión, estaban hablando y hablando contra eso. Y después tú ha­blaste, que fue muy bueno el discurso tuyo, ¡excelente!
PDTE. CHÁVEZ.- ¿Tú lo oíste?
CMDTE. EN JEFE.- Sí, ¡cómo no!
PDTE. CHÁVEZ.- Ahí estuve...
CMDTE. EN JEFE.- Estabas tú ecuánime, bien, reflexivo. Me pareció excelente. A todos los que estábamos ahí. Estuviste hablando una hora aproximadamente.
PDTE. CHÁVEZ.- Sí, más o menos. Correcto.
Entonces, luego que terminé esa cadena, salí al balcón del pueblo. Estaba la gente concentrada afuera, y no se querían ir hasta que yo no saliera, pues.
CMDTE. EN JEFE.- ¡Ah!, ¿lograste saludar?
PDTE. CHÁVEZ.- ¡Claro!, yo salí al balcón del pueblo, después de la alocución, y ahí estuve con ellos.
CMDTE. EN JEFE.- ¡Ah!, pues yo creía que se había acabado todo, y en­tonces...
PDTE. CHÁVEZ.- No, no. Yo salí al balcón. Lo que pasa es que...
CMDTE. EN JEFE.- ¿Y eso salió por televisión también?
PDTE. CHÁVEZ.- No estoy seguro, Fidel. A lo mejor sí. No estoy seguro. Vi unas cámaras allá abajo, pero no sé si estaban transmitiendo. Fue muy rápido en verdad, fue muy rápido. Yo me pasé ahí unos minutos, porque...
CMDTE. EN JEFE.- No, si esa gente llevaban ahí... ¡desde por la mañana estaba esa gente ahí!
PDTE. CHÁVEZ.- Todo el día. Yo les hacía señas de que se fueran a dormir, y no...
CMDTE. EN JEFE.- Oye, pero cercaron el Fuerte Tiuna ese, ¡una multitud enorme!
PDTE. CHÁVEZ.- Sí, allí fue un cura, un cura que vino por ahí ahora, que es cura militar. Me dijo que había como unas 50 mil personas trancando, que no podían salir los militares del Fuerte Tiuna.
Entonces ahí es cuando comienzan —fí­­jate en la cosa—, es cuando llega un helicóptero allá a Turiamo. Ya los muchachos estaban preparando la operación, pero yo tenía dudas, ¿no?, porque yo les dije: — "Pero aquí no hay un teléfono por allí, que yo pueda hablar con Baduel?". —"No, allí no hay señal de teléfono— me dijeron.
—"Entonces así no podemos salir ahí, sin una planificación con él, es difícil, porque puede haber un encuentro en el camino, y entonces se arma una batalla y un combate".
Pero estábamos pensándolo. Yo estaba pensándolo en serio, porque está más cerca de Maracay —Y yo como conozco tanto Maracay y los paracaidistas, yo conozco... y ellos también, pues.
CMDTE. EN JEFE.- Ahora, esos dos, Montoya y Baduel, actuaron con mucha inteligencia. Fueron inteligentes. Mucha inteligencia política.
PDTE. CHÁVEZ.- Ellos son muy inteligentes, de los más brillantes amigos, y hombres de aplomo, de inteligencia... Y ahora, bueno, han despuntado como líderes militares y políticos también, con esa acción, porque ellos convirtieron a Maracay en la segunda... Pero tú sabes que esa es la principal plaza del país, porque, además el General de la base aérea donde están los aviones de combate F-16, todos, tomó la base y se puso leal a la Revolución.
CMDTE. EN JEFE.- Sí, ya tenían aviación, lo tenían todo ya, tanques, aviones, y la infantería.
PDTE. CHÁVEZ.- ¡Ah!, y los tanques de Valencia, donde está el General Rangel, que fue aquí jefe de la Casa Militar, y yo los visité hace apenas como 10 días, estuve con ellos allá.
Mira, pero me contaban ahorita los muchachos —¡una cosa impresionante, Fidel!—...
(Se dirige a su hijo: "Hugo, consígueme..."
Aquí está Huguito, te manda saludos, pronto va para allá.
CMDTE. EN JEFE.- Sí, sí, ya hablé con él.
PDTE. CHÁVEZ.- Va a estudiar. Hablaste con él ya.
CMDTE. EN JEFE.- Sí, sí le pregunté cuándo venía.
PDTE. CHÁVEZ.- Parece que va a ser ingeniero.
CMDTE. EN JEFE.- (Se ríe) Yo hablé con él y con Rosa.
PDTE. CHÁVEZ.- Mira, aquí está Rosita, te manda un beso. Y Hugo dice que el plan sigue en pie. Así me dijo.
CMDTE. EN JEFE.- Sí.
PDTE. CHÁVEZ.- Él hace muchos planes, lo que pasa es que casi ninguno funciona. (Se ríen)
CMDTE. EN JEFE.- Pero parecía embullado. Con este último parecía embullado.
PDTE. CHÁVEZ.- Este parece que sí va a funcionar.
Entonces, fíjate... Pero es que han pasado detalles de los muchachos aquí...
CMDTE. EN JEFE.- ¡Cuéntame! Yo estoy desesperado por que tú me cuentes. ¡Cuéntame!
PDTE. CHÁVEZ.- Pero es que son cuentos para escribir no sé cuántos libros.
Mira, me dijo uno de los muchachos ahorita, que ellos fueron a la Academia Militar, ¿no? Ellos andaban moviéndose por ahí. Los cadetes... Resulta que yo hace como dos semanas fui a darle una conferencia al Quinto Año, el último año ya para graduarse de Subtenientes, ¿no? Y, bueno, yo con ellos hablo mucho y les cuento cosas; bueno, a esos muchachitos uno los va formando. Y llegaron allá, y los cadetes estaban tomando la Escuela Militar, chico, y el Alférez Mayor tenía la llave de todos los parques y dijo: "No entrego nada."
CMDTE. EN JEFE.- No tenían armas. (Se ríe) Estaban sin armas.
PDTE. CHÁVEZ.- No, las tenían en el parque, pero él tenía todas las llaves, listo por si acaso había que sacar.
Entonces, toman la Escuela Militar, toman el edificio del Comando del Ejército, y aquellos generales entonces —me imagino— dando carreras, no encontraban dónde meterse. ¡Los muchachos buscándolos, chico! Todos están presos. Los pusieron presos los militares subalternos, ¡a todos esos traidores! ¡Una lección de honor, chico, que a mí me...!
CMDTE. EN JEFE.- ¿Cuándo fue eso?
PDTE. CHÁVEZ.- Eso fue hoy, después del mediodía.
CMDTE. EN JEFE.- ¡Ah!, hoy al mediodía. ¡Ah, sí!
PDTE. CHÁVEZ.- Sí, y se llevaron allá —allá lo tienen— al fulano presidente de transición, preso allá en el Fuerte Tiuna. ¡Los muchachos! Junto con ese poco de generales.
CMDTE. EN JEFE.- ¿Y esa escuela está cerca del Fuerte Tiuna?
PDTE. CHÁVEZ.- Está dentro de la Escuela. Allá adonde fuimos el día de la toma de posesión, allá en el patio grande aquel. Esa es la Escuela Militar. Ahí tienen presos ahí al lado, cerca de ahí, en el Fuerte, al fulano presidente este y sus ministros.
CMDTE. EN JEFE.- A Mussolini, un Mussolini. (Se ríen) Porque cuando ha­bló —yo lo vi cuando tomó posesión—, se parecía a Mussolini.
PDTE. CHÁVEZ.- Lanzaron un decreto eliminando la Asamblea, eliminando el Ministerio de Justicia, eliminando los...
CMDTE. EN JEFE.- ¡Oye, pero, qué barbaridad! Ellos ayudaron, ¿sabes? Ellos ayudaron también, porque hicieron unos disparates del cará.
PDTE. CHÁVEZ.- Sí, no, ellos pusieron la cómica. Y además, teniéndome a mí preso sin renunciar. ¡Imagínate tú! Rompiendo con todo. ¿Cuál democracia? Decían que por rescatar la democracia. De esa manera, ¿quién les va a creer? Hasta los Estados Unidos tuvieron que rectificar hoy. Hoy en la tarde emitieron un comunicado rectificando la vaina.
Pero, fíjate, para terminar de contarte. Me llegan a buscar a Turiamo, un helicóptero. "Mire —me dijo un Al­mirante—, mire, Presidente..." Cuando me dijo "Presidente", yo dije: ¡Ay, papaíto!"
—"Mire, Presidente, que me mandaron a custodiarlo, y además, que vayamos a la Orchila, para que esté..." —la Orchila es al norte, tú has ido a la Orchila; te la pasabas allá...
CMDTE. EN JEFE.- Sí, yo he ido ahí. ¿A cuántos kilómetros está?
PDTE. CHÁVEZ.- De Turiamo está...
CMDTE. EN JEFE.- No, de la costa, de la costa.
PDTE. CHÁVEZ.- Está como a 100 kilómetros.
Entonces, yo le digo: "Pero, bueno, Almirante, ¿para qué me viene usted a buscar aquí? Ya yo estoy aquí acostumbrándome con estos soldados aquí, estoy preso aquí, no se preocupe por mí."
—"No, que allá está mejor, para que esté en la casa presidencial".
Le dije: "No, chico, no me hace falta, yo me siento bien aquí."
—"No, pero, mire, es que quieren hablar con usted".
Yo, tanteando, porque eso era signo de debilidad, pues. Pero yo tanteándolo, ¿no?, a ver hasta dónde.
Entonces, yo le digo: "Pero, ¿qué quieren hablar conmigo? Si ya, cuando teníamos que hablar, no quisieron hablar, les hice una serie de condiciones, propuestas."
—"No, no, pero es que ya ellos quieren... ahora sí, porque ya la cosa está más clara, quieren que usted se vaya para Cuba".
Entonces yo le digo: "Mira..."
CMDTE. EN JEFE.- Sí, no quisieron aceptarlo aquella noche, ¿eh?
PDTE. CHÁVEZ.- Anjá, eso le dije yo: Le digo: "Mira, yo, incomunicado como estoy, no sé nada de lo que está pasando, tengo un poco de compañeros presos" —porque ya yo sabía que sacaron al Ministro del Interior, a Rodríguez Chacín, lo sacaron esposado de su casa, al gobernador Blanco de la Cruz lo sacaron de la Gobernación, al diputado Tareck, se lo llevaron siendo diputado, preso y todo—; entonces yo le digo: "Mira, no hay condiciones para que yo tome una decisión. Yo no puedo salir del país, de ninguna manera, dejando gente mía presa. Yo no tengo comunicación con nadie..."
CMDTE. EN JEFE.- ¿Y a qué hora fue eso?
PDTE. CHÁVEZ.- Eso fue hoy, o sea, ayer sábado, ya como a las 2 de la tarde.
CMDTE. EN JEFE.- Sigue.
PDTE. CHÁVEZ.- Entonces, de todos modos yo le dije: "Mira, yo puedo ir, pero llama allá y dile a quien te mandó —un Almirante que había sido nombrado Ministro de Defensa, que está preso ahorita—, dile al Almirante que yo voy sin condiciones. Yo no..."
—"No, porque quieren que usted fir­me la renuncia, y al firmarla usted, lo mandamos para Cuba".
Le dije: "No, yo así no puedo firmar renuncia ni puedo salir del país, pero entiendo que allá tenemos un teléfono y podemos comunicarnos, así que me interesa que vayamos allá para tener alguna información. Y diles que se muevan ellos para allá, y allá conversamos, para ver qué es lo que ellos plantean."
Y así lo hicimos.
Entonces, otro detalle bonito: cuando yo estoy vistiéndome ya, entra un soldado, chico, un cabo, entra al cuartico donde yo estaba. Y yo lo veo y me dice: "Mire, mi Comandante, yo soy el cabo Rodríguez, yo soy de Sabaneta." Un muchacho de Sabaneta que estaba por ahí, de allá de mi pueblo. Y le digo: "Muchacho, ¿y qué haces tú aquí?"
—"Yo soy de la familia Rodríguez, pariente de su tío Antonio Chávez" —que él era Rodríguez también—.
PDTE. CHÁVEZ.- ¡Carajo! ¿Y qué haces tú aquí, muchacho?
Yo tenía años que no lo veía, y él llegó ahí escondido, porque él no tenía permiso para entrar a mi celda, ¿no? Aprovechó que yo pedí café, y se metió con el que llevó el café, el cocinero.
Entonces, me dice: "Mire, mi Comandante, ¿usted renunció?"
Yo le dije: "No, ni voy a renunciar" —le dije—.
Entonces, se para firme y saluda, y me dice: "Entonces, ¡usted es mi Presidente! ¡No vaya a renunciar! —me dice—, que lo vamos a sacar a usted de esa vaina."
Entonces, yo le digo: "Bueno, okey, me quedan dos minutos aquí. Te voy a pedir un favor."
—"Lo que usted me diga."
—"Te voy a hacer un papel, una nota, para que tú...
(Se dirige a otra persona: "Buenas, Pedro, saludos. Saluda a tus viejos, Pe­dro. Okey.")
Estoy aquí con Pedro, el novio de mi hija Rosa.
(De nuevo se dirige a Pedro: "Vaya, vaya a descansar, Pedro.")
CMDTE. EN JEFE.- ¡Ah, sí, sí! (Se ríe)
PDTE. CHÁVEZ.- Entonces, él se llevó a los muchachos y los dejó por ahí...
CMDTE. EN JEFE.- Sí, estaban allá en su casa.
PDTE. CHÁVEZ.- Estaban por allá protegidos.
CMDTE. EN JEFE.- El jueves por la noche, y después se fueron para allá para donde está Reyes.
PDTE. CHÁVEZ.- Sí, estaban allá.
Entonces, el muchacho... Yo escribo rápidamente allí, y él me dijo: "Mire, yo no puedo estar aquí un minuto más. Escriba lo que va a escribir, y me deja el papelito en el basurero —en una cesta de papeles, una papelera—, meta el papelito allá abajo, que yo lo busco." (El Comandante se ríe).
¡Fíjate la faena!
Entonces, yo escribo un comunicado a mano, corto: "Al pueblo venezolano y a quien pueda interesar."
CMDTE. EN JEFE.- Sí, ese salió por la televisión.
PDTE. CHÁVEZ.- Bueno, chico, entonces yo dejo...
CMDTE. EN JEFE.- Que no he renunciado, y para siempre...
PDTE. CHÁVEZ.- "No he renunciado, ¡para siempre!"
Y firmé la página.
Entonces, yo dejo esa vaina en la papelera, y llegan a buscarme, agarro mis cosas, y me voy. Y, bueno, yo no supe más de ese papel. Yo dije: "Bueno, ese muchacho, ojalá que pueda hacer algo, pero ahí no hay ni fax..." Eso es una zona inhóspita, chico; eso es un comando allá de Marina, lejos, de comandos que entrenan y se tiran en paracaídas. Ahí no hay ni teléfono, ni llega la televisión ni hay fax ni eso. Unos galpones ahí —tú sabes—, de esas unidades de combate que están por ahí metidas en la montaña; una montaña, una bahía montañosa.
Resulta que, cuando yo llego aquí, ¡eso recorrió el mundo, chico! Ese papel, el muchacho lo agarró, yo no sé cómo hizo para salir de aquella montaña, y dos horas después estaba mandando fax a diestra y siniestra (Se ríen), como una ametralladora. Y aquí todo el mundo carga ese fax en la mano como... Ahí lo cargan, y tuve que firmar no sé cuántos ahí. Además de que tiene la firma, le metí otra firma a la gente que pidió le firmara.
CMDTE. EN JEFE.- ¡Qué cosa!
PDTE. CHÁVEZ.- Y ese fax, me dicen que recorrió el mundo.
Pero, fíjate tú qué capacidad de respuesta, ¡vale!
CMDTE. EN JEFE.- Sí, sí.
PDTE. CHÁVEZ.- ¡Una cosa impresionante!
Ahora, llego a la Orchila, Fidel, un vuelo en helicóptero como de una hora, y al rato llega la Comisión.
CMDTE. EN JEFE.- ¿Quiénes fueron allí? ¿Quiénes fueron?
PDTE. CHÁVEZ.- El Cardenal de la Iglesia Católica, uno, que fue uno de los firmantes del decreto napoleónico-mussoliniano ese ridículo que firmaron. Ellos pretendían que con ese decreto írrito iban a borrar de plano una lucha de años, sobre todo la Constituyente, y querían eliminar las 48 leyes habilitantes de un solo plumazo, y que la República no se llamara más Bolivariana, y que no le vendieran más petróleo a Cuba.
CMDTE. EN JEFE.- Eso tiene su historia a contar.
PDTE. CHÁVEZ.- Una vaina... ¡Eso es para la historia, chico!
Esta oligarquía insensata, imbécil e ignorante, no se da cuenta. Ellos se creen su propia mentira, de tanto repetirla, y terminan despreciando la realidad.
Entonces, vienen...
CMDTE. EN JEFE.- ¿Y quién más fue con el Obispo?
PDTE. CHÁVEZ.- Llegó el Cardenal este; un general, pero que es un Fiscal militar, que no tiene ninguna autoridad ni mando...
CMDTE. EN JEFE.- ¿Del Fuerte Tiuna?
PDTE. CHÁVEZ.- Del Ejército, sí, del Fuerte Tiuna.
Y un coronel, que es uno de los que impulsó esta conspiración, que es abogado, enviado, porque es muy amigo de los generales, compañero de ellos.
Bueno, nos sentamos a conversar, pues. Llevaban la renuncia lista.
CMDTE. EN JEFE.- ¿Y qué propusieron?
PDTE. CHÁVEZ.- Bueno, que yo firmara la renuncia —imagínate— con fecha atrasada, con un membrete y como un decreto presidencial.
Bueno, "en el día de hoy..."
CMDTE. EN JEFE.- Aunque ya ni eso los salvaba ya. Ellos estaban derrotados a esa hora ya.
PDTE. CHÁVEZ.- Sí, no, ya estaban haciendo un esfuerzo supremo. Pero me estaban montando una trampa para sacarme del país. Porque me dijeron: "No, ahí está el avión listo. Y, bueno, te vas a Cuba, pues."
Yo les dije: "No, yo así no puedo, sin información fidedigna de lo que está pasando en el país, yo ni voy a firmar la renuncia —no tengo previsto renunciar—, y mucho menos voy a salir del país. Búsquenme un teléfono para hablar con el Presidente Castro, para coordinar con la familia. ¿Cómo ustedes creen que yo voy a salir del país y dejar a mis hijos, mi mujer, por ahí regados, mis compañeros en prisión?"
—"No, no, que ya los soltamos a todos, no hay ningún preso."
—"Yo quiero hablar con ellos, yo quiero hablar con Diosdado, quiero hablar por teléfono con Bernal, quiero hablar con Rodríguez Chacín. Sólo si ustedes me permiten un teléfono para hablar con ellos, que me digan, me den información fidedigna, yo pudiera pensar en alguna actividad. Mientras tanto, no me muevo de aquí. Y si me van a dejar preso, me llevan otra vez a Turiamo. Yo no quiero estar preso en esta casa lujosa. No, me llevan a mi prisión..."
CMDTE. EN JEFE.- Pero ellos tenían un avión ahí, creo que tenían un avión ya.
PDTE. CHÁVEZ.- Allí ya tenían un avión, Fidel.
Incluso, yo mandé a investigar lo siguiente, porque José Vicente me dijo ahorita que había un avión norteamericano en la Orchila.
CMDTE. EN JEFE.- Creo que hasta hablaron, tuvieron que hablar con Shapiro ahí. Investiga bien hasta donde puedas, porque había hasta la idea de llevarte a Estados Unidos. Corrió ese rumor también.
PDTE. CHÁVEZ.- Bueno, y entonces, allá en la pista, yo vi el avión, de siglas... Claro, un avión privado, pero de siglas norteamericanas.
CMDTE. EN JEFE.- Era norteamericano.
PDTE. CHÁVEZ.- Entonces, fíjate todo lo que estaban planeando ahí, ¡quién sabe si hasta llevarme a Estados Unidos, o quién sabe a dónde!
CMDTE. EN JEFE.- Ese rumor corrió con fuerza. El rumor. Y a nosotros no llegó nada, nada. Y lo que me pidieron de allí de Palacio —que ya estaba tomado— es que hiciéramos una declaración allí. Hicimos una declaración de inmediato y la divulgamos, de que eso era una mentira más, y que si te llevaban por la fuerza a Cuba, en el avión más rápido que tuviera nuestra línea aérea regresarías de inmediato a Caracas, que te estaba esperando el pueblo. (Se ríen) Hicimos esa declaración.
PDTE. CHÁVEZ.- Pues yo, sin saber nada de eso, les dije algo parecido: "Miren, si ustedes me llevan a Cuba y me están mintiendo, y yo allá me entero entonces de que sí hay gente presa, o de que el pueblo está en las calles, y que la..." Porque entonces me estaban engañando: "No, no, la situación militar está totalmente controlada."
Les digo: "¿Seguro?"
CMDTE. EN JEFE.- ¿Controlada por ellos, decían?
PDTE. CHÁVEZ.- Sí, decían ellos para engañarme.
Entonces, les pregunté: "¿Y qué pasa con el General Baduel?"
—"No, no, no, ya él aceptó, él está en su cuartel tranquilo."
CMDTE. EN JEFE.- ¡Qué hijos de puta son!
PDTE. CHÁVEZ.- Sí. "No estoy tan seguro, ponme un teléfono para yo ha­blar con Baduel. Sólo después que me ex­pliquen, yo pudiera considerar."
Y entonces, ganando tiempo, les hice otro texto...
CMDTE. EN JEFE.- Eso es discutiendo con la Comisión.
PDTE. CHÁVEZ.- Discutiendo con la Comisión.
Entonces, les dije: "Miren, no, yo no voy a firmar nada."
Entonces después estaban nerviosos, porque parece que Baduel amenazó con irse con unos comandos de paracaidistas en helicópteros que tenía allá, a la Orchila, a rescatarme, si yo no aparecía.
CMDTE. EN JEFE.- Tenía un plan ya, lo tenía.
PDTE. CHÁVEZ.- Ah, sí.
CMDTE. EN JEFE.- Tenía el plan de tomar aquello, sí.
PDTE. CHÁVEZ.- Entonces, me dijo el Almirante...
Desplegaron posiciones de combate allá en la Orchila. Había un grupo pequeño, en verdad, pero, bueno, son comandos también, muchachos muy bien entrenados.
Entonces, el Almirante se me acerca y me dice: "Mire, no vaya a firmar nada. Lo más seguro es que venga Baduel a rescatarlo. Si él viene, aquí no va a haber resistencia, aquí nos iremos con él, y parece que vamos a Miraflores" —me dijo el Almirante, el que estaba conmigo desde Turiamo.
CMDTE. EN JEFE.- Sí.
PDTE. CHÁVEZ.- Bueno, entonces, aquella gente... La situación cambió totalmente. Me ponen a José Vicente por teléfono —ahí sí apareció el teléfono—, llaman a José Vicente y, bueno, entonces, ¡lo increíble! Yo no quería creer: "¿Dónde estás tú, José Vicente?"
—"No, aquí en el Ministerio de la Defensa, que ya lo rescatamos. (Se ríen)
CMDTE. EN JEFE.- Es la primera noticia que tú tienes de toda la situación.
PDTE. CHÁVEZ.- Es la primera noticia que yo tengo, la de José Vicente. Lo demás eran puras informaciones, contrainformaciones, muchas dudas. No, ¡coño!, pero yo decía: "No puede ser que tan rápido hayan retomado..." Bueno, y le pregunto: "¿Y dónde está el supuesto presidente?"
Me dice: "No, está preso, aquí lo tenemos preso, y un poco de generales presos." (El Comandante se ríe)
—"Pero, ¿es que acaso hubo muertos, hubo batalla?"
—"No, no, ni un tiro, chico, ni un tiro. Una reacción fulminante del pueblo, de la juventud militar, y esta gente corrió como gaticos a esconderse. Los agarramos y ahí están presos la mayoría."
CMDTE. EN JEFE.- Y ellos... ¿Con qué pretexto lograste que te dejaran hablar con Rangel?
PDTE. CHÁVEZ.- No, porque ya a esas alturas... Ya la Comisión que fue a buscarme cambió totalmente de actitud, y se sentaron allá calladitos los tres, y el Almirante es el que me informa, el Almirante que me estaba cuidando, que me trajo... Él es el Jefe de la Aviación Militar de la Marina. Me llamó aparte y me dijo: "Mire, Presidente, no vaya a firmar nada, no caiga en la trampa. Parece que usted va para Miraflores otra vez esta noche."
Entonces el hombre empezó a pasarme información, pues, que él estaba obteniendo de su comando. Así que entonces yo me puse fuerte otra vez y empecé a hablar como Presidente, y ellos de una vez: Presidente p'acá, Presidente p'allá.
CMDTE. EN JEFE.- ¿Y cuándo te dieron el teléfono?
PDTE. CHÁVEZ.- Ese teléfono me lo dieron como a la medianoche más o menos, cuando hablé con José Vicente, y después hablé con el Gobernador Blanco de la Cruz, y me pasaron a otro Gobernador: "¡No, jodas, aquí está el pueblo en la calle!" Blanco de la Cruz retomó la Gobernación, él estaba enconchado; se declaró en resistencia en el Táchira y llamó al pueblo a la calle. Y aquel pueblo en la calle... acordonaron la Gobernación de donde lo habían sacado a él a empujones, la Policía, la parte de la Policía que se pasó, entonces, bueno, me dijo... (cambio de cara)
...Caracas.
Bueno, al ratico nos vinimos. Hablé también con Baduel, hablé con García Montoya, hablé con otros generales que estaban con Rangel allí, y entonces, bueno, llegaron cuatro o cinco helicópteros. Los de Baduel llegaron, llegaron los de Baduel llenos de paracaidistas de allá de Maracay.
CMDTE. EN JEFE.- ¡No me digas! (Se ríe)
PDTE. CHÁVEZ.- Y los Carajos. Los Carajos tienen un lema ahora, que es "Lealtad hasta la muerte".
¡No, jodas, chico! Entonces, se unieron los comandos de la Marina, los comandos de la Fuerza Aérea, los comandos de los Paracaidistas, y nos vinimos en el vuelo triunfal de retorno, y aterrizamos aquí en Miraflores, donde estaba aquel pueblo en la calle...
CMDTE. EN JEFE.- ¿Tú no pasaste por Maracay?
PDTE. CHÁVEZ.- No, pero salgo mañana para allá.
CMDTE. EN JEFE.- ¿Vinieron directo de Orchila para...?
PDTE. CHÁVEZ.- Yo tenía que llegar a Palacio, porque tú sabes que es el símbolo del poder.
CMDTE. EN JEFE.- Sí, sí.
PDTE. CHÁVEZ.- Y había mucha gente.
CMDTE. EN JEFE.- No, pero por una noticia que le dieron a Germán, desde allí de Palacio... Porque hubo mucha confusión, incluso en un momento se dijo que tú estabas herido, y hasta la teoría de que te habían ido a rescatar y habías sido herido. También se habló mucho —eso sí— de que tu habías sido golpeado. Se regó mucho, sí.
PDTE. CHÁVEZ.- Había mucho temor, porque también... No, que le desprendieron el hígado, que no sé qué cosa...
CMDTE. EN JEFE.- ¡Eso también! Que el golpe era en el hígado. Pero tu propia gente por allí estaba con todas esas confusiones. Esas bolas se regaron. Y María se puso terriblemente afectada por el mediodía por la noticia esa.
PDTE. CHÁVEZ.- Pero, ¿tú sabes? Ahora me estoy enterando de que esas noticias eran echadas a rodar por los muchachos míos, que estaban haciendo entonces por teléfono una campaña psicológica, ¿no?, para que la gente, bueno, como que se enardeciera más, ¿no? Que está herido, que lo golpearon, y entonces: "¡Qué aparezca, qué aparezca, qué aparezca!" Entonces, aquella presión del pueblo: "¡Qué aparezca, qué aparezca Chávez!" No sé qué más.
Y, bueno, eso hace que cambien las cosas.
Bueno, llegué aquí y aquí estoy.
CMDTE. EN JEFE.- Sí, esa parte la vi yo por la televisión, cuando tú llegaste. Y unas imágenes impresionantes, las caras de la gente, la alegría, ¡algo nunca visto, Chávez! Es como para hacer cuadros, pinturas, cuando allí las cámaras sacaban a la gente detrás de una reja. ¡Unas fotos impresionantes! Hay que hacer una película de eso, algo, porque es...
Bueno, ¿y cuándo regresaron la Comisión de los tres?
PDTE. CHÁVEZ.- No, esos vinieron junto conmigo.
CMDTE. EN JEFE.- ¡Ah, vinieron contigo!
Es increíble lo que tú cuentas, ¡es increíble!
Ahora, tienes que investigar qué idea tenían. Pon a alguien que averigüe para dónde te querían llevar. Hay un momento en que hablaron de Santo Domingo, pero ahí había algo en eso, en lo del avión.
PDTE. CHÁVEZ.- No, ahí había algo extraño, sin duda, porque entonces, es una vaina muy extraña...
CMDTE. EN JEFE.- Porque con Cuba no habló nadie, que yo sepa, ni pidió permiso para ningún avión. Tienes que averiguar. Pon a alguien que te investigue qué plan tenían, para dónde te querían llevar.
PDTE. CHÁVEZ.- Sí. Ya yo mandé a investigar eso, pero mañana voy a seguirlo para tener claro eso, a ver hasta dónde es cierto el plan de llevarme a los Estados Unidos.
CMDTE. EN JEFE.- Sí, porque eso es degradante. Hay una perfidia en el engaño que te hicieron, ¡del carajo!
PDTE. CHÁVEZ.- Sí.
CMDTE. EN JEFE.- ¡Fue tremendo!
PDTE. CHÁVEZ.- Utilizando al Cardenal, tú sabes: "No, que yo soy el que va a garantizar la cosa, y que se cumpla..."
CMDTE. EN JEFE.- ¡No me digas!
PDTE. CHÁVEZ.- Le digo: "Tengo razones para dudar de usted también, si yo lo vi a usted ayer firmando el acta esa de Mussolini. ¡Qué vergüenza —le dije— para la Iglesia, Monseñor, usted, que aparenta que habla de democracia, firmando un decreto eliminando Con­greso, Asamblea, Gobernadores, Poder Judicial, Fiscal..."
Por cierto, que unas declaraciones que dio el Fiscal Isaías Rodríguez fueron...
CMDTE. EN JEFE.- Fueron decisivas. Pero como a las cinco de la tarde, las cuatro... Antes, antes, alrededor de las tres.
PDTE. CHÁVEZ.- Fue un rayo de luz.
CMDTE. EN JEFE.- Sí, sí, ese hombre fue valiente, oye, y utilizó una argumentación excelente, p'al diablo. Y muy sereno.
PDTE. CHÁVEZ.- Valiente.
CMDTE. EN JEFE.- ¡Ah!, pero no lo dejaron terminar. Lo engañó seguramente la televisión, porque empezó a hablar pero no lo dejaron terminar tampoco, ni a Lara lo dejaron terminar.
PDTE. CHÁVEZ.- Pero dijo lo que tenía que decir ahí en el momentico. Él dijo: "¿Dónde está la renuncia del Presidente? Yo quiero verla firmada. Y si acaso existiera...
CMDTE. EN JEFE.- Tiene que ser el otro. Y la renuncia tiene que ser ante la Cámara —dijo él—. Argumentos muy sólidos.
PDTE. CHÁVEZ.- Anjá. Entonces, el Vicepresidente es el que tiene que asumir la Presidencia. Pero yo quiero ver la renuncia del Presidente. Me parece que él no ha renunciado.
¡Oiga, aquello dio la vuelta al mundo! Eso fue el primer día. Eso fue un rayo de luz.
CMDTE. EN JEFE.- Sí, eso fue el viernes, alrededor de...
PDTE. CHÁVEZ.- Bueno, yo me voy a Maracay. Voy a Maracay mañana. No vamos a hacer Aló Presidente, porque aquí se perdieron hasta los equipos. Esta gente llegan robando. Se llevaron las cámaras, se llevaron unos equipos, saquearon esto aquí, la parte de telecomunicaciones. Se robaron un poco de cables, saquearon aquí...
¿Cómo sería? En un día saquearon aquí cosas...
CMDTE. EN JEFE.- ¿Qué pasaría si están un mes ahí? (Se ríen)
PDTE. CHÁVEZ.- Acaban con todo esto. En un día se perdieron equipos.
Entonces, vamos a hacer allá, en el comando de los Paracaidistas, donde está Baduel, una rueda de prensa. Estoy invitando a toda la prensa, porque hoy no quise responder preguntas por el tiempo, y porque tenía que salir a hablarle al pueblo al balcón. Entonces les dije que mañana, al mediodía, allá en el comando de Paracaidistas, porque ahora eso se convierte en un símbolo de la contra... Yo le llamo a esto la contra-contrarrevolución.
CMDTE. EN JEFE.- ¡Y de la lealtad y de la audacia, de la inteligencia, de todo ahí!
Ellos estaban perdidos desde que una sola unidad se levantara, porque no tenían fuerzas, porque no hubieran obedecido para atacar a sus compañeros allí. Ellos engañaron... Yo me di cuenta desde el momento en que estaba una unidad, y más una unidad como esa, que no tenían fuerza ya para reprimirla. Estaban perdidos ya desde ese momento.
PDTE. CHÁVEZ.- Sí, es lo que llaman el país virtual. Ellos creían que de esa manera, con una campaña mediática y de manera virtual, iban a desconocer a un país real, combativo —que tú sabes cómo está este pueblo...
CMDTE. EN JEFE.- Sí. Y que los soldados iban a combatir entre sí para defender al tipejo ridículo ese que habían puesto ahí en la Presidencia.
PDTE. CHÁVEZ.- Sí.
CMDTE. EN JEFE.- Creían que iban a morir los soldados e iban a atacar a sus compañeros para esa cosa.
PDTE. CHÁVEZ.- Pero fue una cosa, Fidel, bueno, para hacer historia. Ya yo te mandaré...
CMDTE. EN JEFE.- Hay que reunir todos los datos.
Nosotros vamos a reunir todo lo que tenemos, y reúne tú por allá lo que tú tengas.
PDTE. CHÁVEZ.- Sí, y ahora eso, bueno, hay que leerlo con atención, y darle un impulso nuevo al proceso revolucionario.
Tú sabes que yo decía... el día que salí, por supuesto muy triste, ¿no? ¡Carajo! Allá encerrado solo.
CMDTE. EN JEFE.- Oye, la amargura que nosotros teníamos aquí no era menor que la tuya allá. ¡Era terrible la amargura!
PDTE. CHÁVEZ.- ¿Sabes qué? Yo como... a lo mejor, si al final —yo decía: "Bueno, si tengo que salir al final de Venezuela, pues, me tengo que ir a Cuba. No hay..."
CMDTE. EN JEFE.- Yo pensaba —co­mo te hablaba— que esto sería para más tarde, ¿sabes?
PDTE. CHÁVEZ.- Sí.
CMDTE. EN JEFE.- No podía pensar en una cosa tan fulminante.
PDTE. CHÁVEZ.- No, yo también.
CMDTE. EN JEFE.- Yo dije: "Tienes que preservarte, y tienes que preservar hasta esa gente que son los más leales."
PDTE. CHÁVEZ.- Claro, si yo pensaba también que, bueno, a lo mejor unos meses, a finales de año... uno tenía tiempo de organizar —tú sabes— una reacción de los patriotas. Pero esta gente...
Yo les dije hoy: "¡Coño!, pero no me dieron tiempo ni de descansar un día encerrado en una celda. Me sacaron muy rápido." (Se ríe) ¡Qué cosa tan impresionante, vale!
Vamos a recoger evidencias y cosas, imágenes...
CMDTE. EN JEFE.- Yo voy a reunir todo, todo, todo. Porque hice amigos allí, bueno, con toda esa gente a los que...
PDTE. CHÁVEZ.- Claro que tenemos ahora que estar mucho más pendientes... La Inteligencia nuestra, por ejemplo, es muy mala, vale, ¡muy mala! Y los altos mandos militares se portaron muy mal, ¡muy mal! Me taparon cosas. Yo di unas órdenes ahí que, o no se cumplieron, o se cumplieron a medias, o como ellos más o menos las evaluaban. Los tenían presionados estos fascistas. Y entonces, bueno, la tendencia esa era a no tomar decisiones.
CMDTE. EN JEFE.- Te pusieron a la defensiva. Más con el truco de poner militares. Todo fue muy bien pensado por parte de ellos, poner a los militares a hacer declaraciones, a hacer declaraciones. Y fíjate que a favor tuyo, de ustedes, que ni uno solo de esos fue preso.
PDTE. CHÁVEZ.- ¿Quién?
CMDTE. EN JEFE.- De los que hicieron declaraciones. Algo que está a favor de ustedes como argumento es que ninguno de aquellos que hicieron declaraciones, que eran actos subversivos, conspirativos, ninguno de ellos fue preso. Es decir, a diferencia de lo que ellos hicieron en las 48 horas o menos, en 24 horas, la paciencia que han tenido ustedes, como argumento, como prueba de la diferencia que hay entre la humanidad y la generosidad de la Revolución Boliva­riana y lo que los fascistas hicieron en 24 horas.
PDTE. CHÁVEZ.- Así es.
CMDTE. EN JEFE.- ¡Es increíble! Disolvieron el Poder Judicial, el Par­la­mento, se apoderaron de todos los go­biernos, de casi todas las alcaldías.
PDTE. CHÁVEZ.- Yo dije: "¡Pobrecito este hombre! Si a mí me cuesta tanto gobernar, con tantos problemas, teniendo nada más que el Poder Ejecutivo, ¿cómo se hará este pobre hombre echándose encima todos esos poderes?" Pero, en verdad, ellos fueron muy torpes, ¡torpes! Ansias de poder...
CMDTE. EN JEFE.- Y se habrían fajado entre ellos inmediatamente. A los tres días estaban fajados entre sí todos ellos.
PDTE. CHÁVEZ.- No, ya estaban, ya estaban fajados unos contra otros, Generales... Que si el cargo... Entonces, unos que aspiraban a ser jefes y no los pusieron, se pusieron bravos y se fueron, no vinieron al acto. La gente de la CTV tampoco vino, porque quería ser este señor Ortega no sé si Vicepresidente o algo así, y no quisieron. Entonces, empezaron ellos a pelear y a desmoronarse muy rápido.
Pero de verdad que es una jornada para la historia, ¡vale!
CMDTE. EN JEFE.- No, ¡inolvidable! Mira, yo he vivido...
PDTE. CHÁVEZ.- ¡Increíble, inolvidable! Una cosa que hay que ahora darle el tratamiento que se debe, y sobre todo, proyectar ese caso al mundo para que se vea... Porque se ha demostrado, Fidel... Lo que te decía: que yo anoche, el día que salí, el día que salí —un poco triste, por supuesto—, allá en la celda decía: "¡coño!, parece que es verdad que una revolución pacífica es casi imposible, ¿no?, porque ¡cuántos esfuerzos!" Estaba en ese tipo de reflexiones, como dudando, ¿no?, dudando. Y dije: "Bueno, pero yo estoy seguro de que ese pueblo no se va a quedar así, ni esos militares jóvenes, sobre todo." ¡Pero reaccionaron de inmediato! Yo saliendo preso, y ya ellos estaban conspirando contra lo que quedó por aquí. (Se ríe)
Se metieron en el Palacio y se escondieron por allí en pasillos, en sótanos, hicieron grupos, se comunicaban entre ellos con los cuarteles. Y, bueno, aquello reventó y tomó cuerpo en todo el país.
CMDTE. EN JEFE.- ¡Como hormiguitas trabajaron ellos! Se movieron por todas partes.
PDTE. CHÁVEZ.- ¡Y con un coraje! Bueno, pensaron hacer, incluso... Me dijo uno de los muchachos de la Marina que está aquí conmigo: "Mire, estábamos haciendo un plan, cuatro de nosotros por ahí, para agarrar al viejo este, a Mussolini, y llevárselo para allá para Catia, la zona populosa donde hay como tres millones de personas, las zonas más pobres, y entonces decir: "bueno, vamos a cambiarlo. Hasta que no nos traigan a Chávez no soltamos a este viejito de aquí."
Gracias a Dios que no hizo falta eso, ¿no? Y todo terminó como ya tú sabes. Lo que pasa es que ahora hay que comenzar a reestructurar muchas cosas, a revisar muchas cosas, ¿no? Correctivos.
CMDTE. EN JEFE.- Muy bien, pues. ¡Me alegro, caramba, que pases un día...! Me alegro que hayas suspendido también eso, porque pienso que tú debías descansar, ¿no? Yo no sé cómo te la ibas a arreglar, pero por suerte se llevaron los equipos esos. (Se ríe)
PDTE. CHÁVEZ.- No, pero voy a ir a Maracay. Tengo que ir allá, y después voy a visitar algunas guarniciones que se mantuvieron leales, algunos pueblos.
CMDTE. EN JEFE.- Oye, tú no sabes qué conmoción produjo eso aquí en el pueblo. Es cuando yo he podido ver hasta qué grado te quiere la gente aquí. ¡Una verdadera conmoción!
PDTE. CHÁVEZ.- Me imagino la tristeza que sentirían.
CMDTE. EN JEFE.- Oye, ¡tú no sabes! Yo pocas veces en mi vida he estado tan amargado como al otro día. Yo quería... Tú sabes que yo siempre he sido optimista y todo, y seguimos en la pelea, porque apenas me levanté al poco rato, me llamó al otro día... Yo estoy durmiendo dos o tres horas, y ese día me acosté también como a las seis; a las nueve me despierto y me pongo a hacer cosas, y a las 10 y dos minutos me llamó María. Así fue.
PDTE. CHÁVEZ.- No, incluso, ¿sabes qué? Yo estaba pensando: "¡Cónchale!, si yo tengo que llegar a Cuba, con qué cara llego yo allá."
CMDTE. EN JEFE.- Sí, sí.
PDTE. CHÁVEZ.- ¡Oye!
CMDTE. EN JEFE.- Bueno, tú sabes que tú llegabas y un avión a toda velocidad iba para allá. (Chávez se ríe) Claro, en el avión, pero fueron... Hay que investigar bien por qué hicieron toda esa porquería. Porque para mandarte a ti... Sí, por qué hicieron esa porquería, porque hay que pensar cosas peores, intenciones peores.
PDTE. CHÁVEZ.- Sí, yo estoy seguro. Había unas intenciones oscuras, porque yo estoy seguro de que para Cuba no me iban a llevar, estoy seguro. Lo que pasa es que el plan no les dio tiempo, porque fue tan rápido el plan de reacción patriótica, bolivariana... Y yo fui ganando tiempo, ganando tiempo, el documento, que sí, que no, que búsquenme el teléfono. Ganando tiempo, porque yo los veía a ellos en condiciones de debilidad, ¿tú sabes? Por los ojos, ¿no?, en los ojos, se consultaban cosas. Y apurados, estaban muy apurados porque yo firmara un documento. Y yo dándoles larga, dándoles larga, hasta que el Almirante me di­ce: "No vaya a firmar nada, que por ahí como que viene Baduel al rescate." Y entonces, ahí me dieron a mí, pues, los aires de la victoria.
Pero, claro, esto no es victoria. Yo pienso que esto más bien es una lección, una lección, porque hay que ajustar cosas, hay que tomar unas decisiones que no se han tomado y que...
CMDTE. EN JEFE.- ¿Y dónde está el General que estaba allí en el Fuerte, el que estaba de Jefe del Ejército?
PDTE. CHÁVEZ.- ¡Ah!, ese está preso allá en el Fuerte.
CMDTE. EN JEFE.- Él debe saber el plan.
PDTE. CHÁVEZ.- ¡Claro!
CMDTE. EN JEFE.- Hay que tratar de que se franqueen. Y el otro... Los que te visitaron allá deben saberlo también.
PDTE. CHÁVEZ.- Sí. Ahora yo mañana, pues, comienzo a enterarme, a buscar más detalles y a tomar decisiones.
CMDTE. EN JEFE.- Okey.
PDTE. CHÁVEZ.- Bien, hermano.
CMDTE. EN JEFE.- ¿Y tú crees que te puedas dormir ahora, con la excitación que has vivido hoy?
PDTE. CHÁVEZ.- ¡Oye! Tengo que dormir un rato. Pero es una excitación maravillosa, como que embriaga.
CMDTE. EN JEFE.- Sí, sí. ¡Es increíble!
PDTE. CHÁVEZ.- Es una cosa como un... Ando embriagado, bueno, de amor de ese pueblo, pero sobre todo, Fidel, este es un mensaje de compromiso, es un compromiso con ese pueblo que salió a la calle, sin armas ni nada. Claro, apoyados por los patriotas militares...
CMDTE. EN JEFE.- Pero ellos empezaron por la mañana, desde temprano iba un río para allá de gente, y rodearon el Fuerte. Porque ya había mucha gente.
Bueno, ¡un millón de felicidades! ¡Te lo mereces!
PDTE. CHÁVEZ.- Bueno, hermano, ¡qué gusto haberte oído!
CMDTE. EN JEFE.- Oye, parece que una mano divina te lleva a ti.
PDTE. CHÁVEZ.- Bueno, el pueblo, chico. Dios y el pueblo y, ¿cómo es que tú dices?, ¡Ave María Purísima! (El Co­mandante se ríe) ¡Ave María Purísima, cómo pasó esto!
CMDTE. EN JEFE.- ¡Tremendo!
PDTE. CHÁVEZ.- Pero ahora tenemos que fortalecernos.
Saludos te mandan Rosita y Hugo, que está aquí, ya se durmió la nieta. Estamos todos aquí.
CMDTE. EN JEFE.- ¡Qué bien! ¡Qué sean muy felices!
PDTE. CHÁVEZ.- Dale un saludo a Felipe y a todos.
CMDTE. EN JEFE.- Ellos han estado todos, todos, todos, en esto.
PDTE. CHÁVEZ.- No, yo me imagino qué sufrimiento. Te prometo...
Ahorita me llamó Khadafi por ahí, muy alegre también.
Te prometo que haré todo lo que pueda para no darte otro susto y otra tristeza.
CMDTE. EN JEFE.- ¡Bien! Junto con la tristeza hemos tenido el privilegio de ser testigos de la cosa más extraordinaria que podía imaginarse.
PDTE. CHÁVEZ.- Bien. Y yo de vivirla.
Espero verte pronto, ¿eh?
CMDTE. EN JEFE.- Sí. Tenemos que vernos. ¡Bien!
PDTE. CHÁVEZ.- Bueno, Fidel.
CMDTE. EN JEFE.- Para hablar de todo este tema. Es lo más importante, es lo que nos interesa.
PDTE. CHÁVEZ.- Así es.
CMDTE. EN JEFE.- Okey
PDTE. CHÁVEZ.- Recibe un abrazo, hermano, un abrazo.
CMDTE. EN JEFE.- Un abrazo.
PDTE. CHÁVEZ.- ¡Hasta la victoria siempre!
CMDTE. EN JEFE.- ¡Hasta la victoria siempre!
PDTE. CHÁVEZ.- Un abrazo, hermano.
Bolívar cumplió. Más de cien años después, reencarnado en Chávez, fue fiel al compromiso de volver cuando despierta, esta vez más que nunca, la conciencia del pueblo venezolano.
Por mi parte, no deseaba ocupar un milímetro de las páginas del Granma. Por ello solicité se publicara un tabloide para acompañar al Órgano Oficial de nuestro Partido.
Fidel Castro Ruz
Marzo 27 2014
4 y 40 p.m.
Fidel Castro Ruz AVN 28/03/2014 12:23

Defensoría del Pueblo ha ejecutado 757 actuaciones procesales en hechos violentos en el país


Caracas, 28 Mar. AVN.- La Defensoría del Pueblo ha ejecutado 757 actuaciones defensoriales en todo el país durante los hechos violentos protagonizados por grupos de la derecha desde el pasado 12 de febrero, informó Gabriela Ramírez, encargada de la mencionada institución.
Precisó que las actuaciones incluyen comisiones realizadas en centros de detención, centros de salud y mediaciones realizadas en focos de perturbación de la paz.
Estas comisiones han recabado cerca de 400 quejas o denuncias, las cuales no siempre se refieren a maltratos físicos, sino a ataques verbales, amenazas o conductas inapropiadas cuando las personas son aprehendidas, detalló durante un programa transmitido por el canal Venezolana de Televisión, citado en nota de prensa.
Además, detalló que la Defensoría del Pueblo ha registrado tres casos en los que presuntamente estarían implicados oficiales de los cuerpos de seguridad del Estado, quienes deberán ser juzgados por los tribunales competentes.
Al respecto, afirmó que la institución que dirige no tiene ningún compromiso con ningún funcionario que se haya apartado del cauce constitucional y agregó que "la no impunidad es la garantía de paz y tranquilidad para toda la población venezolana".
Enfatizó que las investigaciones serán tratadas de forma impecable y los funcionarios involucrados serán sancionados. Por ello, llamó a toda la sociedad a tener "confianza en que el Estado está atendiendo estos temas" e insistió en que se debe promover el respeto por la actuación de las instituciones, como la Defensoría y la Fiscalía General de la República.
Este viernes, la defensora también presentó el Informe Preliminar "Febrero: Un Golpe a la Paz" que detalla las actuaciones defensoriales sobre los hechos ocurridos en el país durante el período del 12 al 26 de febrero de 2014.
Durante el acto, Ramírez precisó que dicho informe consta de más de 100 páginas e incluye seis capítulos en los que se revisa el contexto de las manifestaciones y la situación recogida concerniente a los derechos a la integridad personal, la vida, la libertad personal, al debido proceso y la libertad de tránsito, así como las actuaciones realizadas por la Defensoría del Pueblo en el marco de estos eventos.
Acotó que cerca de 800 funcionarios de la institución se encuentran desplegados en todo el país en las 33 sedes que conforman la Defensoría del Pueblo, asistiendo a los familiares y a las víctimas de la violencia.
Señaló también que el informe está siendo actualizado constantemente a raíz de los hechos que se vienen sucediendo cada día.
Asimismo, hizo un llamado al uso responsable de las redes sociales, así como a no hacerse eco de rumores e información no confirmada. También exhortó a los mandatarios regionales y municipales a hacer uso de la mediación y el diálogo como herramientas para tratar las diferencias en actos como la obstrucción de vías o el ataque a bienes del patrimonio público.
Con relación al Derecho a la Integridad Física, expresó que se han recibido 44 denuncias, a las cuales se les está haciendo seguimiento.
En cuanto a las denuncias sobre casos de torturas, la Defensora hizo la distinción entre lo que se considera tortura y tratos crueles, inhumanos o degradantes, según el ordenamiento jurídico, debido a que cada conducta tiene una definición y una pena distinta.
"Se alega que existen casos de torturas (por parte de algunas ONG) que nosotros vamos a estudiar detenidamente, pero como dije anteriormente, solamente tenemos una denuncia que estaba en investigación, pero con el cruce de esta información creo que nosotros vamos a poder tener un panorama más claro y por supuesto impulsar la investigación para garantizar la administración de justicia", apuntó.
AVN 28/03/2014 22:12

400 profesores cercenan derecho a la educación de 14 mil estudiantes en la UDO de Monagas


Maturín, 28 Mar. AVN.- Con una medida de suspensión de clases más de 400 profesores de la Universidad de Oriente (UDO, núcleo Monagas, cercenan el derecho a la educación de más de 14 mil estudiantes de la casa de estudios.
La paralización la llevan a cabo desde hace 14 días por un supuesto "ambiente violento" que, según ellos, promueven miembros del Movimiento estudiantil 4 de Febrero.
Los profesores que defienden el paro, en detrimento de los estudiantes, son miembros de la Asociación de Profesores Universitarios de la Universidad de Oriente (Apudo). Alegan que no culminarán con el cese de actividades hasta tanto los "estudiantes agresores" no se entreguen a las autoridades universitarias y sean sancionados.
Durante este mes han ocurrido dos peleas en el recinto universitario, en una de ellas el estudiante Asdrúbal Alejandro Urbaneja se vio agraviado y denunció que había sido atacado por jóvenes del M-4F, sin embargo no se han presentado pruebas que lo confirmen.
Estos hechos domésticos del reciento universitario son utilizados por estos profesores como argumento para justificar la paralización.
Pero Apudo no conforma el total de los docentes negados a dar clases. Orlando Sevilla, profesor de Ingeniería en Sistemas, es  uno de los más de 30 docentes que ha cumplido con sus muchachos en el aula.
Sevilla considera que suspender las clases hasta nuevo aviso es una "medida anárquica", por parte de Apudo, y no contribuye al desarrollo de la calidad educativa de los estudiantes.
"Los docentes tenemos que ser formadores integrales, debemos recomponer el tejido social de la patria con una labor reflexiva, no podemos atacar a los supuestos muchachos que han protagonizado peleas porque reaccionarán de la misma manera (...) las peleas ocurren hasta en los liceos y los estudiantes están a favor de reforzar la seguridad pero eso no acarrea una suspensión hasta que se sancionen los autores, es una medida anárquica", reflexionó.
Sin embargo, el presidente de Apudo en el núcleo de Monagas, Reynaldo Monteverde, sostiene que el "derecho a la vida está primero".
Mientras tanto, lo estudiantes siguen perdiendo clases, como si nada.
El estudiante de Agronomía, Darcy Chacón, estudiante de Agronomía, dijo que los profesores, agrupados en Apudo, no tienen motivos reales para suspender las clases. "En caso de que hubiesen hechos violentos siempre hay un departamento jurídico en la universidad que se puede encargar, sin afectar otra vez nuestro semestre e intensivos", manifestó.
De acuerdo a las declaraciones del movimiento estudiantil 4 de febrero, la verdadera razón de la paralización de Apudo se esconde en una guarimba de excusas, con motivos ajenos al derecho a la educación, pero que afecta directamente a los estudiantes.
"Estos mismos profesores son propagadores de violencia que solo buscan revertir los logros de la revolución. Son los principales protagonistas de las guarimbas, en la cuales se han incendiado módulos policiales en Maturín (la capital), carros y negocios de personas inocentes en la ciudad, es una contradicción. Vivimos en una dictadura profesoral así que ellos son los que pueden decidir si hay clases o no", denunció Edwuard Gamboa, vocero del M-4F.
AVN 28/03/2014 18:44